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La inestabilidad en los mercados y la moderación de la demanda interna explican esta caída
España está a un paso de la recesión. La economía registró en el tercer trimestre del año un retroceso del 0,2% con respecto al trimestre anterior. Se trata del primer registro intertrimestral negativo desde el segundo trimestre de 1993, cuando el crecimiento económico retrocedió un 0,3%. Las causas de esta caída hay que buscarlas en el debilitamiento de la demanda interna y en el recrudecimiento de la crisis financiera internacional.
Esta información aparece recogida en el boletín de octubre del Banco de España. El organismo supervisor explica que el retroceso registrado ha hecho que el crecimiento interanual del Producto Interior Bruto (PIB) fuera sólo del 0,9% entre julio y septiembre, la mitad que en el segundo trimestre.
La moderación la demanda interna -consumo e inversión-, que sólo creció tres décimas (frente a los 1,5 puntos del segundo trimestre), ha sido la clave de este debilitamiento de la economía. Pero también ha jugado un papel destacado la persistencia de la inestabilidad en los mercados financieros. Las implicaciones de la crisis financiera sobre las condiciones de financiación y sobre la confianza ha contribuido a "frenar el avance de la actividad" y los episodios "más agudos" de dicha crisis "podrían haber inhibido el crecimiento económico adicionalmente", subraya el Banco de España.
La entidad monetaria considera que el consumo familiar se ha debilitado debido principalmente a la falta de confianza por la "delicada" situación financiera y el empeoramiento de las perspectivas macroeconómicas, así como por la evolución "más desfavorable" de los factores que determinan directamente ese consumo, como la destrucción de empleo y la menor renta disponible ante la elevada inflación.
Asimismo, las caídas de las bolsas y la "acusada" desaceleración de los precios de la vivienda están teniendo un efecto "desfavorable" sobre la riqueza de las familias, que posponen sus decisiones de gasto en bienes de consumo duradero, lo que ha permitido una mejora de la tasa de ahorro de los hogares (el 10,7% de su renta disponible).
Por otra parte, el boletín indica que se ha agudizado la caída de la inversión en construcción, sobre todo la residencial, debido a que la incertidumbre económica ha provocado una menor demanda de viviendas y ha hecho que los constructores no estén dispuestos a iniciar nuevas obras.
El informe añade que la destrucción de empleo "se intensificará" en los próximos meses y anticipa una moderación de los costes laborales.
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