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Lo que puede suponer un importante ahorro ahora se traduce en unos costes, a veces elevados, el día de mañana
- Imagen: Rafael López Diez -Con un ánimo previsor y la intención de evitar que la crisis actual se prolongue mucho más en el tiempo, el Gobierno ha puesto en marcha el denominado "Plan E", de ayudas económicas a familias y empresas. En concreto, los particulares pueden beneficiarse de prórrogas o ampliación en el pago de la hipoteca, rebajas en su IRPF o disponer de más tiempo para comprar piso utilizando el ahorro de su cuenta vivienda. Son medidas positivas que tratan de estimular la economía, el consumo y dar liquidez a las familias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que puede suponer un importante ahorro ahora se traduce en unos costes, a veces elevados, el día de mañana. Antes de "apuntarse" a una de estas iniciativas conviene, por tanto, valorar pros y contras.
Una de las principales novedades de apoyo a las familias va directamente dirigida a las personas en paro. Puesto que el desempleo camina desbocado (la tasa de parados ya alcanza el 13,8% y supera los tres millones de personas) y con la intuición de que lo peor está por llegar, en la actualidad los desempleados (tanto los que eran trabajadores por cuenta ajena como los autónomos que se han visto obligados a cesar su negocio) pueden solicitar una moratoria temporal parcial en el pago de su letra hipotecaria. En concreto, pueden aplazar temporalmente, previo pacto con la entidad financiera acreedora, hasta el 50% de la cuota mensual que debería pagarse entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2010, siempre y cuando el préstamo hipotecario se haya contratado antes del 1 de septiembre de 2008, por un importe inferior a 170.000 euros y esté destinado a la adquisición de la vivienda habitual.
La prórroga en el pago de la hipoteca no es una práctica gratuita y las cantidades que no se paguen se compensarán a partir de 1 de enero de 2011
Por otro lado, cuando los contribuyentes vuelvan a retomar el pago íntegro de su cuota tendrán que hacer frente a un tipo de interés adicional, que solicita el Instituto de Crédito Oficial como mediador de esta práctica. Por ejemplo, por 12.000 euros que se dejen de pagar, habrá que abonar posteriormente una media de 14.752. Antes de optar por esta iniciativa, que puede suponer un gran respiro en 2009, conviene tener en cuenta lo cara que puede llegar a ser.
Otra iniciativa de apoyo a las familias que ha entrado en vigor recientemente es la ampliación del plazo de las hipotecas. Cualquier persona que tenga suscrita una hipoteca puede ampliar su plazo en dos años sin tener que pagar comisiones por ello. Tampoco tendrá que pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, ni los aranceles notariales y registrales.
Por ejemplo, en una hipoteca de 200.000 euros, la cuota mensual que se ha de pagar a 30 años es de 954,83 euros. Si se amplía el plazo en dos años, la letra se reduciría 30 euros, hasta 924 euros. Es decir, supondría un ahorro anual de 360 euros (720 euros en dos años). No obstante, los intereses que habría que pagar en total serían bastante más altos. En el supuesto de que los tipos de interés no variaran (tomando como tipo fijo un 4% de interés), en la hipoteca a 30 años, al final habría que pagar unos intereses de 143.440. En la hipoteca a 32 años, esta cantidad se elevaría a 154.816 euros, es decir, algo más de 11.000 euros más. El solicitante, por tanto, debe sopesar si le interesa pagar menos ahora (lo que puede ser útil si se está muy agobiado de deudas) o ajustarse un poco más y aguantar, con el objetivo de ahorrarse esos altos intereses.
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