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Plan de ayudas económicas a las familias: pros y contras

Lo que puede suponer un importante ahorro ahora se traduce en unos costes, a veces elevados, el día de mañana

  • Autor: Por GRACIA TERRÓN
  • Fecha de publicación: 5 de febrero de 2009

  
- Imagen: Rafael López Diez -
Con un ánimo previsor y la intención de evitar que la crisis actual se prolongue mucho más en el tiempo, el Gobierno ha puesto en marcha el denominado "Plan E", de ayudas económicas a familias y empresas. En concreto, los particulares pueden beneficiarse de prórrogas o ampliación en el pago de la hipoteca, rebajas en su IRPF o disponer de más tiempo para comprar piso utilizando el ahorro de su cuenta vivienda. Son medidas positivas que tratan de estimular la economía, el consumo y dar liquidez a las familias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, lo que puede suponer un importante ahorro ahora se traduce en unos costes, a veces elevados, el día de mañana. Antes de "apuntarse" a una de estas iniciativas conviene, por tanto, valorar pros y contras.

Prórroga en el pago de la hipoteca

Una de las principales novedades de apoyo a las familias va directamente dirigida a las personas en paro. Puesto que el desempleo camina desbocado (la tasa de parados ya alcanza el 13,8% y supera los tres millones de personas) y con la intuición de que lo peor está por llegar, en la actualidad los desempleados (tanto los que eran trabajadores por cuenta ajena como los autónomos que se han visto obligados a cesar su negocio) pueden solicitar una moratoria temporal parcial en el pago de su letra hipotecaria. En concreto, pueden aplazar temporalmente, previo pacto con la entidad financiera acreedora, hasta el 50% de la cuota mensual que debería pagarse entre el 1 de enero de 2009 y el 31 de diciembre de 2010, siempre y cuando el préstamo hipotecario se haya contratado antes del 1 de septiembre de 2008, por un importe inferior a 170.000 euros y esté destinado a la adquisición de la vivienda habitual.

  • Ventajas: se trata de una medida de gran alivio para ciertos hogares ya que la letra hipotecaria puede reducirse hasta en 500 euros mensuales. Los más beneficiados serán aquellos que estén pagando ahora una cuota mensual de 1.000 euros, ya que se aprovecharán de la ventaja máxima, que es reducir la cuota a la mitad (es decir, hasta el tope permitido, de 500 euros). Teniendo en cuenta que el tipo de interés medio aplicado puede rondar el 5%, se beneficiarán del tope máximo las familias a las que les queden 170.000 euros por pagar y estén abonando actualmente una letra de unos 1.200 euros al mes. Por su parte, quien esté abonando 800 euros y se acoja a la moratoria en el pago, tendrá que desembolsar 400 euros.
  • Inconvenientes: no es una práctica gratuita, sino que implicará un sobrecoste para los contribuyentes que lo soliciten. Las cantidades que no se paguen durante el periodo de moratoria parcial se compensarán a partir de 1 de enero de 2011 mediante su prorrateo entre las mensualidades que resten para la satisfacción total del préstamo hipotecario con un límite máximo de 10 años. Además, es el Instituto de Crédito Oficial (ICO) quien facilitará préstamos a las entidades financieras para que pongan en marcha esta iniciativa. Por tanto, para poder beneficiarse de ella hay que conocer primero si la entidad con la que se tiene firmado un préstamo está apuntada en las listas del ICO para desarrollar la medida. Si no es así, no podrá disfrutar del aplazamiento. No obstante, en general, la predisposición de los bancos para conceder estas moratorias es elevada porque a ellos les está garantizando el dinero el Estado a través del ICO. De hecho, si un cliente beneficiario genera morosidad, el garante sería el Estado.

    La prórroga en el pago de la hipoteca no es una práctica gratuita y las cantidades que no se paguen se compensarán a partir de 1 de enero de 2011

    Por otro lado, cuando los contribuyentes vuelvan a retomar el pago íntegro de su cuota tendrán que hacer frente a un tipo de interés adicional, que solicita el Instituto de Crédito Oficial como mediador de esta práctica. Por ejemplo, por 12.000 euros que se dejen de pagar, habrá que abonar posteriormente una media de 14.752. Antes de optar por esta iniciativa, que puede suponer un gran respiro en 2009, conviene tener en cuenta lo cara que puede llegar a ser.

Ampliación de la hipoteca

Otra iniciativa de apoyo a las familias que ha entrado en vigor recientemente es la ampliación del plazo de las hipotecas. Cualquier persona que tenga suscrita una hipoteca puede ampliar su plazo en dos años sin tener que pagar comisiones por ello. Tampoco tendrá que pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, ni los aranceles notariales y registrales.

  • Ventajas: quien así lo desee puede ampliar su hipoteca en dos años sin coste alguno. Es una clara ventaja que contrasta con la normativa general actual, que impone el pago de comisiones y aranceles registrales y notariales a todos aquellos que quieran cambiar las condiciones inicialmente firmadas en su escritura del préstamo hipotecario. En realidad, se trata de realizar una novación y, como tal, requiere tales exigencias. Sin embargo, como ayuda a las familias, el Gobierno permite ahora beneficiarse de una novación gratuita, para relajar las maltrechas economías familiares. Gracias a esta medida, los contribuyentes podrán reducir su cuota hipotecaria mensual. Esto es así ya que un alargamiento en los plazos permite pagar lo que reste del préstamo repartido durante más tiempo, lo que hace disminuir la cuota.
  • Inconvenientes: si se amplía el plazo de la hipoteca, serán más elevados los intereses, ya que ampliar el plazo de amortización supone aumentar el pago de intereses. El impacto es el mismo que sufre una familia cuando firma una reunificación de deudas: pagar menos a final de mes, pero a costa de estar pagando más tiempo y más intereses. Otro inconveniente está en los bancos y cajas, porque no todas permiten acogerse a esta medida. Para poder beneficiarse de la ampliación del plazo hipotecario, hay que preguntar a la entidad si está apuntada en la lista de ofertantes. De momento, bancos como Popular o BBVA no permiten acogerse a esta medida.

    Por ejemplo, en una hipoteca de 200.000 euros, la cuota mensual que se ha de pagar a 30 años es de 954,83 euros. Si se amplía el plazo en dos años, la letra se reduciría 30 euros, hasta 924 euros. Es decir, supondría un ahorro anual de 360 euros (720 euros en dos años). No obstante, los intereses que habría que pagar en total serían bastante más altos. En el supuesto de que los tipos de interés no variaran (tomando como tipo fijo un 4% de interés), en la hipoteca a 30 años, al final habría que pagar unos intereses de 143.440. En la hipoteca a 32 años, esta cantidad se elevaría a 154.816 euros, es decir, algo más de 11.000 euros más. El solicitante, por tanto, debe sopesar si le interesa pagar menos ahora (lo que puede ser útil si se está muy agobiado de deudas) o ajustarse un poco más y aguantar, con el objetivo de ahorrarse esos altos intereses.

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