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Este sistema de previsión permite reducir fiscalmente las aportaciones, tanto directas o imputadas, realizadas al plan
Ante la incertidumbre que a muchos trabajadores les surge por la pensión que recibirán del Estado tras su jubilación, actualmente estamos comprobando la tendencia cada vez mayor de contratar planes de pensiones privados, en previsión de los años de vejez. Lo primero que debemos decir es que la rentabilidad de estos planes no está garantizada al cien por cien, pero la verdad es que por lo visto en otros países europeos esta es la tónica general, a descargo de circunstancias excepcionales los planes de pensiones ofrecen una seguridad para el futuro, y así se percibe entre la población.
Según la Ley, los consumidores podemos traspasar nuestro dinero de un plan a otro cuando lo consideremos oportuno. De esta forma se garantiza la competencia en el mercado de planes de pensiones, fomentando que sus ofertas puedan competir por los clientes. Existe un plazo de dos semanas desde que la gestora recibe la documentación completa de solicitud de traspaso para movilizar el capital del partícipe.
Otra cuestión son las ventajas fiscales de estos planes. Gracias a ellos los clientes reducen su base imponible en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ya que pueden deducir las aportaciones que realizan al plan de pensión que tienen contratado.
Además son productos financieros seguros, puesto que la Ley de Planes y Fondos de Pensiones garantiza a los suscriptores de estos planes un control estricto de su capital.
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