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Productos financieros para combatir la inflación

Los bonos o los fondos de inversión ligados a la inflación son un buen instrumento para no perder poder adquisitivo con el ahorro

  • Autor: Por GRACIA TERRÓN
  • Fecha de publicación: 3 de enero de 2008

 Con la inflación disparada (ha crecido un 4,1% en tasa interanual, a cierre de noviembre), no perder poder adquisitivo con las inversiones es ahora una tarea complicada. Las opciones tradicionales por excelencia, como son las Letras del Tesoro o los bonos, apenas alcanzan esta rentabilidad. Para blindarse contra nuevas subidas del IPC, una buena opción es colocar los ahorros en productos que vinculan su interés al índice de precios al consumo. En el mercado, existen numerosos bonos y fondos de inversión que, como mínimo, ofrecen por el ahorro el mismo rendimiento que el IPC. No obstante, hay que saber elegir bien. Antes de contratar el producto conviene fijarse en su política de inversión y ver, sobre todo, a qué IPC están vinculados. En algunos casos, los productos están referenciados al IPC de la zona euro, al estadounidense, al alemán... y no al español, con lo que su referencia y rentabilidad será distinta.

Contexto inflacionista

La inflación es, sin duda, el principal enemigo de las finanzas de un inversor. Aunque las cifras puedan despistar, en realidad un activo financiero sólo es rentable si es capaz de producir resultados positivos una vez descontado el efecto del IPC. En la actualidad, por tanto, son muchos los productos financieros con un claro perfil conservador que no están cubriendo estas expectativas. Las Letras del Tesoro a un año ofrecieron un interés del 4,10% en su última subasta, las emitidas a seis meses dan un 4%, los bonos a tres años, un 3,94%... En el ámbito de los fondos de inversión de bajo riesgo, las rentabilidades tampoco son nada atractivas. Según los datos de INVERCO (la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Planes de Pensiones), los fondos de renta fija a corto plazo arrojaban ganancias medias interanuales a cierre de noviembre del 1,84%, los de renta fija a largo plazo sólo rentaban, de media, un 0,47% y los de renta fija mixtos, un 2,21%. Con todos estos productos, el ahorrador está perdiendo dinero, si se tiene en cuenta el efecto corrosivo del IPC.

En toda la zona euro el IPC creció en noviembre hasta el nivel del 3,1%, muy lejos del objetivo de IPC del 2% marcado por el Banco Central Europeo

En la actualidad, además, el escenario macroeconómico anticipa un mantenimiento de las tasas del IPC en niveles altos. Con el barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, por encima de los 90 dólares, resulta difícil tener los precios de consumo bajo control. El encarecimiento del petróleo y de alimentos, como leche y cereales, ha sido el principal causante del incremento de los precios. El dato de noviembre supone el mayor nivel alcanzado desde mayo de 2006, cuando también se situó en el 4,1%. Desde el Ministerio de Economía se aseguraba recientemente que el IPC seguirá en niveles relativamente altos, en el entorno del 4%, en los próximos meses. La situación, además, no es particular de España. En el caso de la zona euro, el IPC armonizado creció en noviembre hasta el nivel del 3,1%, lo que se aleja sustancialmente del objetivo de IPC del 2% marcado por el Banco Central Europeo.

Bonos ligados a la inflación

En este contexto, una alternativa de inversión que comienza a ganar terreno en España son los bonos ligados a la inflación. La clave de estos activos es que el valor nominal está ligado a la inflación, así que el principal aumenta según crece el IPC. Por ejemplo, si un bono se emitió a 100 euros y al vencimiento (cuatro años) la inflación acumulada es del 12% (3% anual) el inversor recibe 112 euros, en lugar de 100. Esto demuestra que las fluctuaciones de la inflación se recogen en el precio del bono. Además, por lo general, estos bonos ofrecen un cupón de rentabilidad adicional, que es un porcentaje fijo del principal. Existen, por tanto, bonos ligados a la inflación que pagan un tipo de interés real más la inflación. Desde la sociedad de gestión de carteras Capital at Work, una de las entidades que apuesta en estos momentos por este tipo de productos, señalan que los bonos ligados a la inflación son una opción de renta fija atractiva, siempre que se invierta a un plazo medio razonable. Es un producto adecuado para inversores que no quieren preocuparse por lo que pueda pasar con la inflación.

El inversor particular puede invertir en los bonos ligados a la inflación a través de los fondos de inversión

En España, la oferta de estos productos es todavía pequeña y se reduce, prácticamente a unas pocas entidades gestoras extranjeras: DWS Invesments, filial de Deutsche Bank, Dexia, BNP Paribas, Capital at Work, Credit Suisse y Schroders.

Los bonos en sí son un instrumento que requiere de altas inversiones mínimas de entrada, por lo que se suelen utilizar en la gestión de carteras de grandes patrimonios, o institucionales. En ocasiones, forman parte de SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable) de inversores de elevadas fortunas. Para el inversor particular, una opción para cubrirse las espaldas contra el IPC es recurrir a los fondos de inversión que invierten después en los bonos ligados a la inflación.

Riesgos de los productos ligados a la inflación

La principal ventaja de los productos ligados al IPC es que, en contextos inflacionistas, el ahorrador se asegura recuperar intacto su dinero, sin perder poder adquisitivo. Sin embargo, estos productos también están sujetos a riesgos. El principal que hay que tener en cuenta es la deflación. Si el escenario macroeconómico cambia y una economía entra en deflación (bajada de precios), el bono o fondo de inversión puede arrojar rentabilidades negativas. Para evitar esto, las gestoras suelen diversificar la cartera con productos derivados (opciones, futuros...) e incluso con algunos activos de renta variable. No obstante, este tipo de diversificación añade un riesgo añadido al producto.

Otra amenaza para la rentabilidad de estos fondos está en la posibilidad de que los tipos de interés suban agresivamente. Los bonos en los que invierten, como tales, pierden valor en el mercado si sube el precio del dinero. En ese caso, la caída del precio del bono por el repunte de tipos pesaría más que lo que el cupón ofrece por el aumento de la inflación. Es decir, el inversor podría perder parte de la rentabilidad que ganaría por un incremento de inflación si también suben los tipos de interés. La volatilidad del producto también se incrementaría.

Las comisiones son, por último, otro de los aspectos que debe tener en cuenta el inversor. Algunas gestoras (como Credit Suisse) aplican comisiones de suscripción que pueden alcanzar el 5%. Otras, sin embargo, no cobran honorarios por contratar el fondo y, además, aplican comisiones de gestión bastante reducidas, en torno al 0,5% (como es el caso de Schroders, AXA o DWS Investments.).

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