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Chartismo: la ayuda de los gráficos en Bolsa

Los gráficos informan al inversor del estado y evolución de un sector o índice bursátil, aunque su comprensión requiere de un amplio conocimiento sobre esta técnica

Curva de cotización

Imagen: Carlos Paes

¿Tiene el inversor alguna herramienta realmente eficaz para protegerse de las inversiones realizadas, o simplemente como ayuda a la hora de concretar la compra o venta de las acciones? Nada puede asegurar el éxito de una inversión al cien por cien, pero hay algunos instrumentos muy fiables que pueden ayudar durante todo el proceso de la inversión. Uno de estos canales es lo que se denomina "chartismo", una técnica bursátil conocida también como análisis gráfico, que consiste en el estudio de los gráficos de evolución de los diferentes valores, sectores, índices, etc., la traducción a representaciones gráficas o "charts" de los valores y volúmenes de contratación. Es una herramienta imprescindible y una de las más objetivas; tan contundente que cuando se recomienda un determinado valor "por análisis técnico", significa que su representación gráfica indica la idoneidad para entrar o salir del mismo (comprar o vender).

El término anglosajón "chart" significa gráfico, y en Bolsa es aquél en el que se representan las cotizaciones de una empresa o de cualquier título que cotice en un mercado financiero (bonos, materias primas, metales preciosos, etc.). En el eje vertical del gráfico se colocan las cotizaciones, y en el eje horizontal los días o sesiones de cotización, aunque a veces en lugar de días se puede trasladar a semanas, meses e incluso años, de forma que se pueda ver de forma global la cotización de una compañía, sector o índice. Colocando en cada día o sesión la cotización correspondiente, se forma la curva de cotizaciones que dictaminará el estado real del valor, y que servirá para ayudar al inversor a tomar su decisión.

La curva es uno de los principales utensilios de trabajo para analizar el comportamiento del mercado bursátil, y el elemento básico en que se apoya el "chartismo"

Además, esta curva permite analizar la evolución de un título a través del tiempo, es decir se puede ver si está en máximos o mínimos, si ha subido o bajado mucho en las últimas sesiones, si ha formado un "doble suelo", si está en máximos históricos... La curva es uno de los principales utensilios de trabajo para analizar el comportamiento del mercado bursátil; no en vano, es el elemento básico en que se apoya el "chartismo", que estudia además otras figuras que conforman esta curva (resistencias, soportes, doble techo, etc.) y, basándose en ellas, determina la tendencia de las cotizaciones. Por norma general, el "chart" de la cotización se acompaña de otros gráficos complementarios que ayudan a analizar la curva de las cotizaciones. También se presenta, a veces, con indicadores u osciladores técnicos, otra herramienta de análisis técnico.

Tendencia

A través de este instrumento, el inversor puede ver la tendencia de un valor, sector o índice, puesto que durante un período de tiempo el conjunto de las cotizaciones tiende a seguir una trayectoria predominante, que puede ser ascendente o descendente. Si la trayectoria es ascendente, se está ante una tendencia alcista, mientras que si las cotizaciones son del signo contrario el valor estará sumergido en una tendencia bajista. Además, pueden darse casos que no tienen una trayectoria definida, lo que en el argot bursátil se denomina "mercado plano" (no manifiesta ningún tipo de tendencia, ni alcista ni bajista). Por ejemplo, Endesa se movió sin tendencia hace unos años, hasta que varias empresas eléctricas europeas trataron de oparla (comprarla), lo que desencadenó una clara tendencia alcista en el valor (hasta los 40 euros), movimientos que se pudieron visualizar gráficamente.

Pero no todos los gráficos son iguales ni tienen las mismas funciones. Se pueden clasificar en diarios, semanales, mensuales, anuales.., por lo que antes de seleccionar un "chart" el inversor debe decidir el plazo al que va dedicada su inversión en bolsa: a corto plazo (un máximo de entre dos a cinco semanas), a medio plazo (entre tres y seis meses), o a largo plazo (para un año como mínimo).

  • Un "chart" diario es aquel en el que la curva de cotizaciones representa las de una sola sesión (apertura, máximo, mínimo y cierre). Son los más utilizados para detectar el estado general y la evolución que tienen las compañías cotizadas en bolsa. Están indicados para inversiones a corto plazo.

  • Más completos y clarificadores son los semanales, ya que en la curva de cotizaciones se representan las cotizaciones de toda una semana, con una perspectiva más amplia. Como en el caso anterior, se indican para las inversiones a corto plazo.

  • Para análisis más exhaustivos están indicados los "charts" mensuales, incluso anuales en los que se puede visualizar la evolución de un valor a más largo plazo. Por ello son idóneos para las inversiones a medio o largo plazo.

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