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Las entidades financieras definen las condiciones en que pueden solicitarse y suelen exigir la domiciliación de la nómina
- Imagen: Sergio -Aunque parezca sorprendente, en el mercado financiero hay créditos a "interés cero". Bien es cierto que su concesión se suele limitar a casos concretos y que las entidades emisoras acostumbran a pedir a cambio la domiciliación de la nómina. Bancos y cajas no pierden, ya que, si bien conceden algún dinero sin intereses, se aseguran la entrada de un capital fijo todos los meses. De todos modos, las diversas comisiones pueden convertir el mejor de los créditos en un producto caro. Sólo si la TAE es del 0% el banco exigirá únicamente la devolución de la cantidad que haya prestado.
Cuando se pide dinero prestado hay que devolverlo junto con sus intereses. Ésta es una de las reglas de oro del sistema bancario. Es decir, no basta con devolver únicamente la cantidad que se solicitó, sino que hay que pagar, además, por haber dispuesto del dinero que ha sido concedido. Es algo que se da por supuesto, y todo el mundo comprende que los bancos necesitan cobrar intereses para ser rentables.
Los intereses intentan evitar que la cantidad de dinero prestada pierda valor. La inflación provoca que con un euro cada vez se puedan comprar menos cosas; por ello, prestar un euro hoy exigiría que fuera devuelto algo más de un euro en el futuro, para que el prestador no pierda capacidad adquisitiva. Algunas entidades bancarias, aunque parezca sorprendente, comercializan préstamos a interés cero, en los que sólo se exige devolver la cantidad prestada. Según las reglas de la economía, al hacerlo así los bancos pierden, porque lo que prestan hoy valdrá menos cuando se les devuelva. Pero las entidades se "cubren las espaldas" y, para conceder este tipo de préstamos, suelen exigir la domiciliación de la nómina en la entidad de manera que, si bien conceden el dinero sin intereses, se aseguran un capital fijo todos los meses.
Las comisiones por apertura o estudio encarecen los créditos concedidos a "interés cero"
Por sus condiciones especiales las entidades financieras, además, limitan los casos en que se pueden pedir estos créditos: el pago de un gasto repentino, sufragar la "vuelta al cole", ayuda a mujeres que hayan dado a luz o adoptado un niño en los últimos seis meses, anticipar el importe de una beca...
La lista de entidades que ofrecen este tipo de créditos es larga, y destaca la oferta de algunos bancos y cajas de ahorro:
Además, ofrece el Crédito Cero, que permite pedir hasta 14 nóminas netas, con un máximo de 30.000 euros, al 0%, y con una comisión de apertura del 1,5%.
La caja tampoco cobra intereses -aunque sí comisión de apertura- en el Crédito Proyecto Joven, cuando se destina al anticipo de una beca. En cambio, cobra intereses cuando el préstamo se solicita para el pago de la matrícula, para realizar un master, o para sacar adelante un proyecto empresarial.
En realidad, sólo se puede decir que un crédito no contempla ningún gasto adicional cuando su Tasa Anual Equivalente (TAE) es del 0%, único caso en que la entidad pedirá la devolución de lo estrictamente concedido, sin ningún tipo de interés.
Aunque el tipo de interés es también un buen indicador de cuánto nos va a costar un crédito, la TAE es el mejor indicador para conocer el coste de un producto financiero. La razón estriba en que esta tasa calcula el coste total de un crédito, incluyendo las comisiones. Algo que no se incluye cuando sólo se hace referencia al tipo de interés, al que -aunque sea del 0%- hay que sumar el montante de las diversas comisiones, que pueden convertir el mejor de los créditos en un producto caro. Aunque la TAE no incluye algunos gastos, como los de transferencia de fondos y los gastos por seguros o garantías, estos suelen ser mínimos.
Sólo si la TAE es del 0% el banco exigirá únicamente la devolución de la cantidad que haya prestado
Las entidades están obligadas a indicar la TAE de sus productos financieros, y para calcularla se tiene en cuenta el tipo de interés, los gastos y comisiones que cobra la entidad, así como el plazo de la operación. La TAE sirve también para calcular el rendimiento que va a tener un fondo de inversión, o el dinero que esté depositado en una cuenta corriente.
Uno de los inconvenientes de este indicador es que se calcula a partir de una simulación. Es decir, que la TAE de un crédito se calcula para un determinado período de tiempo, y por un crédito de una determinada cantidad. Si el préstamo es por otra cantidad, o por otro plazo, la TAE puede cambiar, aunque se mantendrá en márgenes muy similares. Aun así, sigue siendo el mejor indicador para comparar los distintos créditos del mercado.
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