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Cambio de domicilio para obtener ventajas fiscales

Una misma persona con iguales rendimientos tributaría de forma distinta en una comunidad que en otra

  • Autor: Por ROSA CUEVAS
  • Fecha de publicación: 15 de diciembre de 2008

Fiscalidad más atractiva

Rendir cuentas con Hacienda es algo que preocupa a muchos, y más cuando los que tributan son empresas o sociedades mercantiles, ya que éstas soportan una mayor carga fiscal que los ciudadanos de a pie. El sistema tributario español se caracteriza por sus pequeñas peculiaridades, y conocer las singularidades de cada comunidad autónoma en esta materia podría permitir a una empresa beneficiarse fiscalmente, ya que una misma persona con iguales rendimientos no tributa de igual modo en todas ellas.

Lo que determina que una empresa o una persona física tenga que tributar en un territorio o en otro es el lugar en el que se ubica su domicilio fiscal. En el caso de las compañías, la ley sobre el Impuesto sobre Sociedades define que el domicilio fiscal de las sociedades será el social, siempre y cuando en él estén centralizadas su gestión administrativa y la dirección de sus negocios. Si, por el contrario, el domicilio social y fiscal tuvieran ubicaciones distintas, la Ley General Tributaria establece que siempre se debe atender al lugar en el que la dirección y la gestión administrativa del negocio están emplazadas. Asimismo, la normativa indica que cuando no pueda determinarse el lugar del domicilio fiscal, de acuerdo con los criterios anteriores, prevalecerá aquél donde radique el mayor valor del inmovilizado.

Las comunidades autónomas que tienen una fiscalidad diferente, más ventajosa que aquellas que quedan integradas en el territorio común, son: País Vasco, Navarra, Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. Las dos primeras son consideradas territorios forales, con haciendas propias y, por tanto, con características particulares distintas de las del territorio general. "El Impuesto de Sociedades que debe pagar una empresa cuyo domicilio fiscal esté asentado en el País Vasco es del 28%, dos puntos por debajo que abonan aquellas que se encuentran instaladas en el territorio general", según señala Rubén Gimeno, director del Servicio de Estudios del Registro de Economistas y Asesores Fiscales (REAF).

Las comunidades autónomas que tienen una fiscalidad más ventajosa son: País Vasco, Navarra, Ceuta, Melilla e Islas Canarias

Las ciudades de Ceuta y Melilla cuentan con un régimen fiscal especial. En el Impuesto sobre Sociedades se aplica una bonificación del 50% de la cuota correspondiente a los rendimientos obtenidos en estos territorios. Además, en estas ciudades el Impuesto sobre el Valor Añadido no se aplica. En su lugar es de aplicación el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI). Las Islas Canarias también gozan de una fiscalidad interesante, y diferente a la del resto del territorio común para las empresas que allí se asientan. El archipiélago cuenta con el Régimen Especial Fiscal Canario (REF), a través del cual las sociedades que desarrollan allí parte o toda su actividad de forma estable o continuada, gozan de incentivos fiscales y se les aplican impuestos indirectos locales más bajos.

Cambiar el domicilio social

La tentación de que la empresa se beneficie de una fiscalidad más apetitosa y, por tanto, crear una oficina en estos territorios puede ser muy alta. Pero contar con un local o una aparente oficina en un punto de la geografía vasca, navarra o de cualquier zona fiscalmente más atractiva y tener allí un supuesto domicilio social no basta. La única forma legal de que las empresas puedan sacar provecho de regímenes fiscales más ventajosos pasa por cambiar la ubicación de su domicilio social y llevar allí la gestión administrativa y la dirección del negocio, según indica María José Portillo, profesora del Departamento de Hacienda y Economía del Sector Público de la Universidad de Murcia. Un traslado que en la mayoría de los supuestos se antoja traumático, porque ¿quién se llevaría tan fácilmente su empresa de Zaragoza a Zumaya, por ejemplo, con los cambios estructurales en el negocio que ello conlleva?

Una situación que cambia cuando en dos provincias limítrofes conviven regímenes fiscales diferentes, y es más beneficioso establecer el negocio en aquélla en la que se tributa de forma más ventajosa respecto a la que se hace de acuerdo a las normas del territorio común. Entra aquí el juicio personal de cada uno, ya que no hay que olvidar que buena parte de la financiación con la que la que se pagan servicios como la sanidad, la educación, el arreglo de carreteras o la atención a los mayores sale de los impuestos que desembolsan las personas jurídicas y físicas que residen en cada región. Así por ejemplo, un empresario que ubique su compañía en Vizcaya porque allí la tributación es menos gravosa, pero siga viviendo en Santander, hará a lo largo de su vida uso, por ejemplo, de la sanidad cántabra pese a no tributar en esta comunidad.

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