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Los bancos ofrecen créditos a jóvenes a partir de 15 años, pero conviene tener cuidado con las comisiones, intereses y periodos de liquidación
- Imagen: m00by -Los bancos buscan clientela, y ha llegado el turno de reclutarla entre los más jóvenes, casi adolescentes: ofrecen créditos para chicos a partir de 15 años. Para captarlos, conceden préstamos a veces incluso sin intereses, pero no hay que engañarse: el límite de los importes es muy bajo (los más elevados llegan a 20.000 euros) y el plazo de amortización es muy corto (de entre seis meses y diez años -en los casos más generosos y escasos; la media, es de seis años-). Además, algunos productos aplican comisiones de cancelación y amortización anticipada que varían entre el 1% y el 3%. En el caso de los créditos en los que se incluye el cobro de intereses, se aplican tipos fijos bastante elevados (de entre el 8% y el 10%) o variables referenciados al Euribor.
Los jóvenes resultan ser clientes idóneos ya que, por regla general, se encuentran en una etapa vital consumista. Entre las razones esgrimidas por los solicitantes para pedir un crédito destacan la compra de una moto, un automóvil o un buen equipo de música. Para sufragar estos gastos, las entidades ofrecen a los jóvenes de entre 15 y 30 años productos cuya denominación no admite confusión (es el caso, por ejemplo, del "Crédito Joven" de La Caixa o Caixa Terrassa, o el "Crédito consumo para Jóvenes" de Bancaja), aunque a veces estos productos se esconden bajo nombres más impactantes.
Las entidades solicitan la entrega de documentación que acredite ingresos o contar con avalistas
Se trata de créditos con interés cero, o sin comisiones... Ofertas apetitosas; demasiado, porque bancos y cajas de ahorro no conceden dinero de cualquier modo, ni a cualquiera, y menos aún en una coyuntura como la actual. Así, en la mayoría de ocasiones, las entidades imponen condiciones, y antes de dar el visto bueno requieren que el solicitante aporte el justificante de la inversión que va a realizar. También puede ser necesario entregar al banco documentación que acredite ingresos periódicos -que casi ningún chico de esta edad tiene- o bien aportar avalistas, que habitualmente son los padres. En este último caso, para conseguir la concesión del préstamo casi siempre es necesario convertirse en cliente: domiciliar la nómina o ser titular de algún producto financiero, además de disponer de residencia legal en España y presentar el certificado de nacimiento o el libro de familia.
Las entidades financieras aparentan tener solución para casi todos los problemas... Si un joven necesita hacer un desembolso medio, para financiar un viaje por ejemplo, o incluso sólo disponer de liquidez para hacer frente a los gastos cotidianos, el banco también le ofrece la posibilidad de suscribir un préstamo. Así, el Credijoven de Caja España, por citar un caso, tiene un límite de 1.500 euros y un plazo de amortización de seis meses. Los intereses, a plazo fijo.
A pesar de la facilidad para acceder a los bienes soñados, antes de firmar un crédito y endeudarse por un largo periodo, conviene sopesar el coste final de la operación, ya que sumando comisiones e intereses, a largo plazo un automóvil, un ordenador o una moto pueden salir realmente caros.
La oferta de créditos para jóvenes es amplia, y variada, por lo que conviene estudiar con detalle todos los productos antes de decidirse a suscribir uno:
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