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Facilitan a los residentes en España la expedición de dinero a su país de origen, pero penalizan su retirada en el destino con comisiones de hasta el 3%
- Imagen: Steve Woods -
'Contigo', 'Cercana', 'Unidos'... Son las denominaciones de uno de los últimos productos bancarios. Destinado a una clientela con un enorme potencial de crecimiento, los extranjeros residentes en España que desean enviar dinero a los familiares que viven en su país de origen, las tarjetas para envíos internacionales se comercializan cada vez en más bancos y cajas. Son gratuitas durante el primer año, y no gravan el cambio de divisa. Como contrapartida, se penaliza la retirada de dinero en el país escogido como destino del ingreso con comisiones de hasta el 3%, y los tipos de interés por pago aplazado son muy altos.
Las tarjetas para enviar dinero a los familiares están dirigidas sobre todo a la población inmigrante, pero también resultan de gran utilidad para las personas que tienen en España su segunda residencia o para quienes tengan hijos que estudien fuera de nuestras fronteras. Son gratuitas durante el primer año, aunque en los siguientes se debe abonar una cantidad que oscila entre 3 y 50 euros, según el tipo de tarjeta que se haya contratado. No aplican comisión de cambio, aunque en ciertos formatos se exigen ingresos mínimos que están estipulados, por regla general, en 10 euros.
Son gratuitas durante el primer año, aunque en los siguientes se debe abonar una cantidad que oscila entre 3 y 50 euros
Un aspecto a valorar antes de su contratación es que se penaliza la retirada de dinero en el país de destino con comisiones de hasta el 3%, y que los tipos de interés por pago aplazado son muy elevados, de entre el 20% y 30%. Entre sus aspectos positivos destaca la comodidad de su uso, ya que las recargas se pueden realizar en oficinas bancarias, por teléfono o a través de Internet.
El funcionamiento de las tarjetas de envíos internacionales es muy sencillo. La persona que quiere mandar dinero a su país de origen lo ingresa en una cuenta referenciada a este programa. Para ello es necesario tener al menos dos tarjetas, una para el titular, y otra para sus familiares. Cuando se reciba en el otro país, la persona que la ha enviado comunica al destinatario el número personal para que pueda usarla. Una vez que los familiares la tengan en su poder, tendrán derecho a disponer del dinero a través de los cajeros en cualquier destino del mundo.
Las comisiones corren a cargo de la cuenta, por lo que el beneficiario recibirá el dinero de manera íntegra, sin descuentos. Este sistema es idóneo para envíos de menos de 300 euros. Para importes mayores, conviene utilizar otros de los muchos servicios que ofrecen los bancos y cajas de ahorro.
Las tarjetas llevan incorporado en general, como servicio complementario, un seguro de repatriación. Éste incluye una indemnización de entre 10.000 y 40.000 euros en efectivo a los beneficiarios de cada póliza, y la repatriación del cadáver del asegurado y el traslado a la localidad fijada -así como el trayecto desde el aeropuerto de destino hasta el lugar del sepelio- por una cuantía máxima que oscila entre 1.000 y 2.000 euros.
Algunas modalidades incluyen el pago del transporte de un acompañante (ida y vuelta en avión) designado previamente por el beneficiario. Esta póliza contratada de forma individual tiene un coste aproximado anual de 15 euros. Tienen derecho a suscribirla todos los extranjeros en situación de permanencia legal o con segunda residencia en España, cuya edad sea inferior a 70 años.
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