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Permiten al inversor rentabilizar sus ahorros tanto en periodos alcistas como en etapas bajistas
- Imagen: Carlos Paes -
Una de las muchas formas de operar en la renta variable es hacerlo a través de las opciones, contratos que dan a su comprador el derecho (pero no la obligación) a comprar o vender activos subyacentes -acciones, índices bursátiles...- a un precio predeterminado hasta una fecha concreta. Hay dos opciones, las "call" (de compra) y las "put" (de venta). Éstas permiten al pequeño y mediano inversor rentabilizar sus ahorros tanto en periodos alcistas como en las etapas bajistas de la Bolsa.
Interesa comprar una opción "call" siempre que el inversor tenga expectativas alcistas sobre el mercado o cuando una acción vaya a tener esta tendencia (es más barato y rentable que la compra de acciones). También es un momento adecuado si el activo ha tenido una trayectoria alcista fuerte, ya que al comprarla se pueden aprovechar las subidas, si la acción sigue en alza, y tener limitadas las pérdidas, si cae. Si un inversor desea en un futuro próximo comprar títulos porque van a subir pero no tiene los fondos necesarios, puede aprovechar la subida mediante la compra de opciones "call".
Comprar la opción cuesta mucho menos que la acción, y la relación coste/rendimiento es muy alta
Comprar una "call" implica poder adquirir la acción a un precio fijo, establecido por el inversor (precio de ejercicio). Todos las subidas en Bolsa por encima de éste, serán ganancias. Si cae por debajo, las pérdidas son siempre fijas y conocidas, iguales a la cantidad que se pagó por la opción. Cuesta mucho menos que comprar la acción y la relación coste/rendimiento es muy alta. Con pequeñas inversiones se pueden obtener altas rentabilidades.
También es importante saber tomar la decisión de vender una "call" en el momento peciso. En este caso, el vendedor recibe el precio de la opción (la prima) y, a cambio, en el caso de que su comprador ejerza su opción de compra, está obligado a vender al precio fijado (precio de ejercicio). Una opción de estas características puede venderse sin haberla comprado previamente. La venta de "calls" es aconsejable en las siguientes situaciones:
La venta de una "call" genera un flujo de dinero inmediato, retrasa el momento de pérdidas por bajadas en el precio de la acción y proporciona una atractiva rentabilidad, si la acción se mantiene estable.
Una opción "put" es un derecho a vender. Interesa comprarla cuando se prevean caídas, porque se fija el precio a partir del que se gana dinero. Si la acción se derrumba por debajo, el inversor obtiene beneficio.
Interesa comprar una "put" en determinados momentos:
Interesa comprar una "put" cuando se prevean caídas, porque se fija el precio a partir del que se gana dinero
Si las expectativas son bajistas, una de las posibles estrategias bursátiles es comprar estas opciones. Ninguna otra posición ofrece la posibilidad de ganar dinero con títulos que pierden valor, con el riesgo limitado si las previsiones no son acertadas y se produce un cambio brusco de tendencia. Las pérdidas quedan limitadas al pago de la prima (precio que ha pagado por su compra); las ganancias se incrementan conforme cae el precio de la acción en el mercado.
Cuando se vende una "put", el inversor cede un derecho por el que cobra un precio (la prima). Al hacerlo, contrae la obligación de adquirir la acción en el caso de que el comprador ejerza su derecho a vender. A los ahorradores que contraten este tipo de productos les interesa vender esta opción en las siguientes situaciones:
La prima es el precio al que se realiza la operación, pagado por el comprador de la opción a su vendedor. Se negocia en función de la ley de oferta y demanda que establece el mercado, como ocurre con cualquier otro producto.
Su valor se determina en función de una serie de parámetros: precio del activo subyacente, precio de ejercicio, tipo de interés, dividendos que se deben pagar (sólo en opciones sobre acciones), tiempo hasta vencimiento y volatilidad futura.
Otipo de opciones pueden ser interesantes para los inversores, aunque reúnen un mayor grado de sofisticación y están indicadas para los más avezados en estas operaciones. Es el caso de las opciones europeas, que sólo pueden ser ejercitadas en el momento del vencimiento, mientras que las americanas pueden ser ejercitadas en cualquier momento entre el día de la compra y el día que vencen (ambos inclusive), al margen del mercado en el que se negocien.
Las opciones denominadas Bermuda sólo pueden ser ejercitadas en determinados momentos entre la fecha de compra y el vencimiento. Están a mitad de camino entre las europeas y las americanas.
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