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Productos bancarios que baten la inflación

Hay productos bancarios cuya rentabilidad supera el 1,8%, pero si se elevan los plazos de permanencia de los ahorros o se acude a promociones para dinero nuevo

Hoy por hoy, en casi todos los hogares españoles cada euro que aumente el capital cuenta. Son numerosos los ahorradores que tienen suscritos productos que no rentan apenas nada, aunque aún hay algunos que baten la inflación, situada en el 1,8%. Como se muestra en las siguientes líneas, no es fácil encontrarlos, aunque con calma y perseverancia se hallan cuentas, depósitos, fondos garantizados y pagarés bancarios que superan esa barrera. Sin embargo, es probable que para suscribirlos haya que modificar los modelos de ahorro e inversión, ya sea elevando los plazos de permanencia o dirigiéndose a promociones para nuevos clientes, entre otras estrategias.

Productos bancarios contra la inflación

Los ahorradores españoles tratan de batir el encarecimiento de su vida a través de los productos bancarios que tienen suscritos, desde las cuentas de alta remuneración hasta los depósitos a plazos, o los pagarés bancarios. Todo ello con un objetivo claro, que no es otro que evitar que la subida de los precios les coma la rentabilidad de sus ahorros. No en vano, la inflación anual estimada del IPC en julio de 2013 ha sido del 1,8%, de acuerdo con el indicador definitivo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Cuentas, imposiciones y pagarés son los productos elegidos para superar el encarecimiento de la vida

Para conseguir estos objetivos, no cabe más remedio que analizar al detalle la actual oferta bancaria para decantarse por modelos más generosos en cuanto a la rentabilidad que percibirán en el futuro. No es fácil, pero con calma y perseverancia en la búsqueda se pueden encontrar cuentas, depósitos, fondos garantizados y pagarés bancarios que superen la barrera del 1,8%. A cambio, es probable que deban modificar sus modelos de ahorro e inversión, con elevaciones de sus plazos de permanencia o con promociones para nuevos clientes.

Qué productos superan el 1,8% de rentabilidad

Cuentas, imposiciones y pagarés bancarios son los modelos elegidos por los ahorradores para superar el encarecimiento de la vida. Si bien hoy casi ninguno bate las ratios de la inflación, es posible encontrar algunos modelos con los que percibir algo de interés.

  • Cuentas:

    Dentro de las cuentas corrientes esta misión no es muy fácil y es necesario ir a propuestas muy puntuales que sobrepasen el 1,8% de rentabilidad. Una de ellas es la Cuenta Naranja de ING Direct, que genera unos tipos de interés del 2,4% T.A.E. a un plazo de cuatro meses, aunque va dirigida para nuevos clientes.

    La Cuenta Inteligente de Evo Banco es otra opción que genera el mercado bancario y que presenta dos cuentas en una como principal particularidad de su oferta: una primera al 1% T.A.E. desde el primer euro para los gastos diarios, y otra para los ahorros, al 2%, cuyos intereses se cobran todos los meses.

    Si, en cambio, se pretende obtener rentabilidad por domiciliar la nómina, la solución puede estar en la Cuenta Nómina de Bankinter, que ofrece la posibilidad de contratar un depósito con un interés medio del 5% durante el primer año y del 2% en el segundo.

  • Depósitos:

    Mejores expectativas ofrecen los depósitos para que la remuneración se note de forma más contundente en las cuentas de los ahorradores, aunque en ningún caso se supera el 3%.

    El Banco Espírito Santo cuenta con un nuevo depósito a 12 meses que proporciona a sus impositores una remuneración del 3%. Pero la exigencia es elevada, ya que solo se puede contratar a partir de 50.000 euros.

    Bankia, para revitalizar los ahorros de sus clientes, incluye en su oferta el Depósito Fácil Internet, con una rentabilidad del 2,5% a un plazo de 25 meses, con liquidación mensual de intereses y en los que se puede recuperar el dinero de forma anticipada.

    En esta línea se sitúa también la iniciativa de Oficina Directa bajo su Depósito a plazo, que reporta a 25 meses un interés del 2,5%.

    Bancopopular-e.com tiene otra imposición con estas mismas características, que en este caso es a un plazo de 14 meses, en los que da a sus depositantes un 2%, desde un mínimo de 3.000 euros.

    Caja España-Caja Duero, por su parte, propone el Depósito Plazo Net a un periodo de 400 días, que permite obtener una rentabilidad fija del 2%, mientras que Catalunya Caixa comercializa el Depósito Libre con la misma remuneración que el anterior, a un plazo de 18 meses, con liquidación de intereses mensual y sin ningún tipo de penalización.

    Openbank opta por las ofertas promocionales como vía para superar los márgenes de rentabilidad y, para ello, ha confeccionado el Depósito Bienvenida, que genera un 2% a cuatro meses, sin gastos ni comisiones, y que puede ser suscrito desde cualquier cantidad, aunque está destinado en exclusiva para nuevos clientes.

  • Pagarés bancarios:

    Por lo que respecta a los pagarés bancarios también se puede superar el índice de la inflación actual, aunque no de forma muy holgada y siempre que se recurra a periodos de vencimiento más amplios, por encima de 12 meses. Se pueden obtener unos intereses de entre el 2% y el 2,75%.

    El Banco Santander proporciona por la suscripción de uno de estos productos una rentabilidad fija del 2,75%, con un plazo de permanencia de dos años. El Banco Popular dispone de otro pagaré similar, a un plazo más reducido, en concreto a 13 meses, por el que abona a sus suscriptores un 2,25%, mientras que Bankinter, por una duración algo más elevada, a un año y 3 meses, tiene estipulada una remuneración fija del 1,85%.

No garantizados, asumir riesgos para superar la inflación

Otra herramienta para superar la inflación la constituyen los fondos de inversión, aunque no garantizan ninguna rentabilidad y con ellos se asume un mayor riesgo.

La opción más conservadora es la que opta por los fondos de renta fija (tanto a largo como a corto plazo), que en los últimos años han conseguido obtener una rentabilidad de entre el 3% y el 10%, aunque no faltan los analistas que inciden en que será más difícil a partir de ahora lograr estos márgenes debido a las actuales características de estos fondos. De hecho, algunos de ellos están ya en terreno negativo desde el 1 de enero de este año por la complicada evolución de los mercados en los últimos meses.

Los fondos garantizados tienen una rentabilidad asegurada, casi siempre superior al 3%, pero sus vencimientos son muy dilatados

Un ajuste aún mayor para mejorar la rentabilidad consistiría en decantarse de forma paulatina por fondos más agresivos, en este caso de renta mixta (mezcla entre la fija y la variable), que eleven la rentabilidad, aunque a cambio de asumir más riesgos.

Por el contrario, hay una alternativa posible para mantener fija una rentabilidad: los fondos garantizados, que ofrecen al partícipe una rentabilidad asegurada que casi siempre es superior al 3%, aunque cuenta con la desventaja de que sus vencimientos son muy dilatados, a un plazo de tres, cuatro o incluso cinco años.

Dentro de la renta variable pura la elección no tiene dudas: dirigirse a los valores que remuneran al accionista con dividendos por encima del 2%, que son la práctica totalidad de los que cotizan en el índice selectivo español.

Por debajo del 1,8% se pierde dinero

Las cuentas corrientes y de ahorro generan unos intereses raquíticos, casi siempre por debajo del 1%, mientras que los depósitos tradicionales tampoco son más generosos, ya que a un plazo medio de entre uno a 12 meses lo remuneran por debajo del 1,5%, al igual que ocurre con los pagarés bancarios a corto plazo, cuyo interés se encuentra en mínimos.

Es conveniente que los usuarios conozcan que todo lo que sea una rentabilidad por debajo del 1,8% es un mal negocio. El motivo es bien sencillo: están perdiendo poder adquisitivo a través de sus ahorros al pagárselos por debajo de la cifra de inflación anual, que en estos momentos está situada en el 1,8%. Si se quiere mejorar el poder adquisitivo habrá que buscar otros productos que los suban, bien a través de cuentas nómina o de alta remuneración, o por medio de imposiciones con periodos de permanencia más elevados y ofertas para nuevos clientes. Es la única alternativa de que disponen si no quieren recurrir a la renta variable, con los riesgos que conlleva y sin asegurar ningún tipo de rentabilidad.


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