Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Economía


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía > Servicios y hogar

Tipos de contenidos: Economía

^

Carne de vaca

La contra, la falda y la aguja son piezas asequibles para todos los bolsillos que permiten mantener este producto dentro de cualquier dieta alimentaria

  • Última actualización: 30 de mayo de 2002

La carne es, sin duda, un excelente alimento muy difícil de sustituir. Contiene una gran cantidad de proteínas, grasas recomendadas en cualquier régimen dietético y pocos azúcares. Tampoco le faltan vitaminas y minerales. Según el código alimentario, la carne es la parte comestible de los músculos de animales sacrificados en condiciones higiénicas. Como hemos señalado en artículos precedentes, todos ellos deben haber sido declarados aptos para el consumo humano.

Existen dos tipos de carne atendiendo a su contenido en grasa. Serán carnes magras las que tengan menos de un 10% de materia grasa. Genéricamente, se considera magra a la de la vaca y la de oveja. Las carnes grasas son aquellas con un contenido de grasa superior al 10%. Por ejemplo, la del cordero, cerdo y pato. De forma más específica habría que tener en cuenta la pieza del animal. Así, ciertas partes del cerdo (solomillo, jamón y lomo) y la lengua y corazón de todos los animales son consideradas como carnes magras.

Carne de vaca

El solomillo es la carne más valorada, y también la más cara, de la vaca. Por su gran calidad resulta apta para ser cocinada de cualquier manera. Piezas duras son la contra o culata, la falda y el pescuezo. La primera puede usarse para filetes empanados. Por su parte, la falda resulta buena en guisos, pero hay que limpiar los nervios. Lo mismo sucede con el pescuezo, aunque el consumidor ha de tener cuidado ya que suele picarse.

Asimismo se suelen guisar la aguja (que también permite ser picada o empanada en filetes), el costillar (una carne algo grasienta) y la carrillada, que posee una textura muy gelatinosa. Otras zonas adecuadas para cocinar son el morro, el rabo, la babilla (que también puede consumirse en filetes) y la espaldilla. Esta es un poco dura y sus filetes son buenos para guisar pero no para freír.

De la riñonada se obtienen buenas chuletas mientras que la contratapa, por resultar tendinosa, es buena para filetes empanados. El pecho es ideal para rellenar o asar en el horno, mientras que la llana se emplea mucho en asados y estofados. El redondo aunque tierno, resulta algo seco por lo que se recomienda comerlo en salsa.

Etiquetas:

carne, consumo, seguridad


Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos



Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto