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Elegir el mejor sistema de aire acondicionado

El asesoramiento previo y fijarse no sólo en el precio del electrodoméstico sino en su consumo a medio y largo plazo contribuyen al ahorro en la factura final

  • Última actualización: 14 de octubre de 2009

Acertar en la elección

El aire acondicionado ha dejado de ser un sistema de ventilación elitista. Su expansión en los hogares es un hecho. Con independencia de que se resida en Andalucía, con temperaturas que sobrepasan los 30º de media los meses de verano, o en la Cordillera Cantábrica, los aparatos de aire acondicionado son las verdaderas estrellas en materia de refrigeración. La técnica, por cierto, no resulta novedosa: los sirios ya la aplicaban hace 6.000 años, aunque su uso en España sólo cuente con un siglo de vida. Bien es cierto que en los últimos años se ha disparado la compra de estos equipos, que han abandonado su etiqueta de artículos de lujo. Tanto es así que el sector de la climatización ha crecido casi un 300% en la última década, y ha llegado a facturar casi 1.900 millones de euros en nuestro país el año pasado. Un dato que revela que cada vez menos personas están dispuestas a pasar calor, siempre que se pueda evitar mediante la compra de aparatos, disponibles a partir de 300 euros.

Ahora bien, conviene tener en cuenta que el precio final que supone la utilización de un sistema de aire acondicionado en una vivienda va más allá del coste del equipo. El abuso de este electrodoméstico puede costarnos muy caro, ya que acaban de entrar en vigor las nuevas tarifas eléctricas, con un incremento medio del 5,6% en la factura.

La cuestión, por tanto, no es baladí. Más del 11% del consumo eléctrico en España se debe al uso del aire acondicionado en hogares y sector servicios. Las familias que tengan contratada una potencia de entre 5 a 10 kilovatios (el segundo tramo más demandado y casi irremediablemente necesario si se dispone de aire acondicionado) verán su recibo de la luz incrementado en más de un 8% de media. A la vista de este panorama, no está de más considerar una serie de recomendaciones que ayuden al ahorro ante la instalación y uso de un sistema de aire acondicionado en casa.

Las ofertas: lo barato puede salir caro

Desde 2005 no había veranos tan calurosos como los dos últimos, circunstancia que unida a la crisis económica contribuye a que en cuanto aprieta el calor abunden las ofertas de diversos tipos de aire acondicionado a precios muy rebajados. ¡Cuidado con ellas! Dejarse llevar por un precio inicial muy bajo podría ser perjudicial para la economía doméstica familiar a largo plazo ya que, tal como advierten los expertos medioambientales, algunos aparatos demasiado baratos suelen consumir mucha energía debido a su anticuada tecnología, con el consecuente reflejo en la factura eléctrica.

Los aparatos demasiado baratos consumen mucha energía, con el consecuente reflejo en el recibo de la luz

Por esta razón, desde la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización inciden en que es fundamental que el interesado estudie la eficiencia energética del equipo. No obstante, todos los aparatos de aire acondicionado han de ajustarse a la normativa europea y deben llevar su correspondiente "etiqueta energética", donde el fabricante hace constar esta eficacia.

Esta etiqueta obligatoria deberá indicar al menos:

  • La clase de eficiencia energética: de la A (la más alta) a la G (la más baja).
  • El consumo anual según cierta media de horas a plena carga (kw/año).
  • La capacidad frigorífica (en kw).
  • El coeficiente de eficiencia energética de frío y calor (EER/COP).

En cuanto a la temperatura adecuada para una vivienda, los especialistas aseguran que, considerando la capacidad de adaptación del cuerpo a las condiciones climáticas y que en los meses de más calor se usan prendas más ligeras, una temperatura de entre 21 y 25 grados es más que suficiente para sentirse cómodo en casa.

Por otro lado, el cliente debe asegurarse de que en la garantía se incluye un periodo de tiempo, uno o dos años, en el cual la asistencia técnica quede cubierta, así como la profesionalidad quienes instalarán el equipo en casa.

EN EL MOMENTO DE SU ADQUISICIÓN

  • Hay que comprar un aparato con la potencia estrictamente necesaria, no mayor. Instalar un equipo más potente de lo necesario es sinónimo de derroche, además de ser inútil. Para calcular la potencia, en la práctica se utilizan como base unas 100 frigorías por cada metro cuadrado que se va a climatizar. Pero hacer una medición tomando en cuenta tan sólo la superficie es un error, ya que las características del espacio inciden, y mucho, en que necesitemos una mayor o menor potencia. La orientación de nuestra casa (su exposición al sol) y el cerramiento (el material con el que esté construido el edificio -no es lo mismo un muro que cristal-), entre otros, alterarán las necesidades frigoríficas.

  • Lo más conveniente es que un técnico acuda a la vivienda, tome medidas y evalúe sus características. Una superficie determinada precisa unas necesidades diferentes si está en un patio interior, es una salita pequeña o se usa tan sólo para dormir.

  • Acudir por cuenta propia a un establecimiento y solicitar un aparato cualquiera en función de los metros de la casa no suele ser muy efectivo. Hay que asesorarse con los técnicos y dejarse aconsejar por su buen criterio.

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