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Canjeables por innumerables productos y servicios, contribuyen al ahorro familiar, aunque conviene considerar sus condiciones de uso
- Imagen: roberto tostes -Las fechas navideñas son, con frecuencia, sinónimo de excesos y hacen mella en la economía familiar. En plena recesión, este año toca "apretarse el cinturón" y tener en cuenta todos los recursos que permitan ahorrar lo máximo posible. Entre ellos destaca uno al que no se presta demasiada atención: los cheques o cupones descuento. Emitidos por tiendas de todo tipo, son canjeables por descuentos en innumerables productos y servicios. Si bien no son la panacea, y tienen unas condiciones de uso que conviene considerar, bien utilizados pueden contribuir al ahorro familiar.
Los cheques o cupones descuento son papeletas que permiten adquirir un producto o contratar algún servicio en determinados establecimientos con algún tipo de ventaja, ya sea un descuento o un regalo. Se distribuyen en forma de tradicional "chequera" o talonario de la que se puede arrancar el "cheque" de la promoción que interese en cada momento, aunque también adquiere otras formas como la de cupones recortables, tickets canjeables, o hasta pueden utilizarse virtualmente mediante la introducción del código correspondiente al realizar una compra a través de Internet. Los hay de diferente tipo: al portador, y vinculados a la titularidad de una tarjeta de socio.
En los últimos años se ha extendido la costumbre de poner en marcha diferentes métodos de fidelización de clientes. Las tarjetas "club" o de "fidelización" constituyen un soporte para acumular puntos en aras de obtener ciertas ventajas o descuentos directos en la compra de ciertos productos, y también posibilitan a sus titulares la obtención de vales descuento para comprar en ese establecimiento.
Su uso está condicionado a ser titular de dicha tarjeta de cliente (generalmente gratuita), que debe mostrarse al abonar el importe de la compra en caja. ¿Las ventajas? Se consiguen cupones con los que poder beneficiarse de descuentos de entre el 10% y el 25% en productos imprescindibles. Por lo general, existen dos vías para obtener estos cupones:
En algunos casos, también existe la posibilidad de aplicar estas ventajas en las compras por Internet a la propia empresa, sin el cupón físico. Para ello hay que contar con un nombre de usuario (normalmente el número de socio) y una contraseña que permitan acceder a la "cuenta virtual". Elegidos los artículos, y antes de validar la compra, se debe introducir el código facilitado.
Son promociones sujetas a condiciones muy determinadas que limitan la libertad de elección
Los puede utilizar cualquiera, sin necesidad de inscribirse en promociones y sin facilitar datos personales de ningún tipo. Se distribuyen en forma de encartes en prensa, mediante buzoneo o en estaciones de metro. Además, también se pueden descargar e imprimir (tantas como se quieran) a través de Internet en las diferentes plataformas (una muy popular es Family Check, que opera en la Comunidad de Madrid) o pedir, también a través de la red, el envío de un talonario. Tienen mayor demanda en grandes ciudades.
Gran parte de las promociones están asociadas a productos y servicios relacionados con el ocio, como descuentos en restaurantes, entradas a museos, actividades de tiempo libre, etcétera. También es habitual encontrar vales promocionales (en revistas, correo comercial...) canjeables por productos de droguería y perfumería. Pueden ser canjeables por ventajas en la compra del producto en cuestión en cualquier establecimiento o sólo en los comercios pertenecientes a la empresa emisora.
Los cheques descuento permiten obtener un mejor precio a la hora de adquirir determinados productos, bienes y servicios, pero conviene tener en cuenta que se trata de promociones sujetas a condiciones muy determinadas que limitan la libertad de elección. Se encuentran escritas -a menudo en letra pequeña- en la propia papeleta. Éstas son las más frecuentes:
Los cheques y cupones descuento tienen el peligro de dejarse llevar por aparentes gangas y acabar gastando más de lo que se hubiera abonado por el producto regalado. Por ello, para ahorrar unos euros, la clave está en utilizarlos de manera planificada:
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