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Una compra responsable y segura requiere la selección del juguete por parte de los padres según la edad del niño, así como mantenerse firme y no ceder ante sus caprichos
- Imagen: Lotus Head -
La elección de un juguete no es un juego. El reto al que se enfrentan padres, abuelos y familiares como responsables en la compra de los regalos soñados por los más pequeños de la casa es importante, otra cosa es que se sepa ver. Si evitar gastos innecesarios siempre está bien, se antoja aún más conveniente en tiempos de crisis e incertidumbre. Pero antes de decidirse por un juguete que luce un precio hasta un 50% más barato que otro en apariencia idéntico, hay que saber que este ahorro inicial puede salir muy caro. Desde Infojuego, un equipo formado por 150 psicólogos y pedagogos especializados en juego y juguetes recomienda a quienes van a comprar estos regalos lúdicos administrar con sensatez y conocimiento de causa el dinero disponible. Entre otras cosas, se recuerda que comprar todo lo que los niños piden para Reyes no sólo perjudica la economía, sino también a la madurez personal de los pequeños.
Navidad es Navidad y la costumbre parece no atender a crisis alguna: el gasto previsto en juguetes es aún enorme. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) estima que en la Nochebuena de 2010 y Reyes de 2011 cada familia gastará 179,55 euros por niño en la compra de estos regalos.
Es conveniente elaborar una lista que combine las peticiones caprichosas (que, en alguna medida, hay que atender también) con los regalos didácticos, sin olvidar que cada juguete está diseñado para una franja de edad determinada. Puesto que la seguridad es un requisito imprescindible en cualquier juguete, los fabricantes deben garantizarla y los consumidores confirmarla antes de realizar la compra a partir de determinadas pautas.
Hay que combinar las peticiones caprichosas con los regalos didácticos
La primera referencia que confirma que el juguete cumple con los estándares de calidad y seguridad es la marca "CE". El problema es que es el propio fabricante (y no un organismo independiente o las autoridades públicas, tras analizar el juguete) quien imprime este sello en el producto. Por esta razón, no se debe bajar la guardia, conviene mostrarse cautos ante juguetes que susciten dudas sobre su seguridad, por mucho que lleven incorporado el indicativo "CE". Por otro lado, una marca de prestigio, conocida, es casi siempre sinónimo de calidad y seguridad. Cierto es que incluso juguetes de marcas conocidas pueden de manera ocasional incumplir la (muy exigente) normativa de seguridad de juguetes, como demostró EROSKI CONSUMER en un análisis comparativo publicado en su revista, pero las mayores incidencias en materia de seguridad física y mecánica se registran en artículos de marcas desconocidas que se encuentran a la venta en bazares que venden productos de importación.
Los juguetes menos seguros son los de marcas desconocidas a la venta en bazares
Otro elemento que se debe tener en cuenta es la morfología del juguete. Si el destinatario es un niño muy pequeño, hay que pensar que antes o después acabará en su boca, por lo que conviene seguir unas pautas:
Revisar el juguete antes de adquirirlo: sus componentes no deben soltarse o arrancarse con facilidad, sus dimensiones han de ser lo bastante grandes como para que no puedan tragarse ni inhalarse. Pelos, botones y ruedas pueden convertirse en un peligro si se meten en la nariz, el oído o la boca de un bebé o un niño pequeño.
Evitar comprar para los más pequeños juguetes con cuerdas, cordones o cintas: si se los enrollaran alrededor del cuello, podrían tener dificultades para respirar.
Vigilar el compartimento de las pilas, que no se abra con facilidad. Hay que elegir los que están cerrados con varios tornillos.
Leer el etiquetado siempre: la Directiva europea que regula la seguridad en los juguetes exige que en la etiqueta figure de forma clara la edad para la que están recomendados, y que, en su caso, incluya una advertencia de que contiene piezas pequeñas, lo que lo convierte en no apto para menores de 36 meses. Además, establece que el envase debe mostrar el marcado "CE" de forma visible, legible e imborrable, así como el nombre y la dirección del fabricante y del importador. Hay que asegurarse de que toda esta información se muestra en un idioma que los padres entiendan, ya que a veces sólo aparece en inglés. Si es así, se debe optar por otro juguete o pedir que alguien traduzca esa información.
Los padres deberían prestar especial atención a las características químicas y eléctricas del juguete que piensan adquirir. Las minimotos y miniquads están de moda, incluso se han convertido en uno de los juguetes estrella. Al respecto, conviene saber que los juguetes que funcionen con electricidad no pueden exceder los 24 voltios de tensión. Además, las partes que pueden entrar en contacto con una fuente de electricidad capaz de provocar descargas eléctricas deben estar aisladas y protegidas. A su vez, los juguetes tienen que diseñarse y fabricarse de forma que su ingestión, inhalación, contacto con la piel, mucosas y ojos no puedan provocar daños o heridas.
En cualquier caso, está prohibido incluir sustancias o preparados peligrosos si no son indispensables para el funcionamiento del juguete. Cuando éste consiste en experimentos químicos o está diseñado para moldear cerámica o ensamblar maquetas, la cantidad de estas sustancias peligrosas debe estar justificada y limitada.
A simple vista, casi todos los juguetes parecen inofensivos, pero los niños son unos usuarios muy vulnerables y, por ello, la normativa de seguridad de estos productos es muy exigente. EROSKI CONSUMER comprobó en el citado análisis comparativo que ocho de los 40 juguetes (de todo tipo y para bebés y niños de hasta 14 años) estudiados incumplían la normativa de seguridad vigente. La mayoría de los principales problemas de seguridad de los juguetes han aparecido en este comparativo.
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