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Controlar el gasto de la tarjeta

Es un medio de pago muy cómodo pero su utilización indiscriminada puede provocar el endeudamiento de su titular

Las vacaciones son uno de los momentos en que más uso se hace del dinero de plástico. Es un medio de pago que permite hacer frente sin problema a todos los gastos que surjan en los días de asueto. Pero una utilización indiscriminada puede provocar el endeudamiento de su titular, ya que el pago con tarjeta de crédito conlleva una serie de intereses y comisiones de elevada cuantía. Conviene no abusar de este modo de pago, indicado tan sólo para solventar los imprevistos que puedan presentarse durante las jornadas de descanso.

La comodidad se paga cara

Semana Santa, Navidad, verano... las vacaciones son los periodos en que más "se tira" de tarjeta para abonar pagos. Aunque su comodidad y rapidez es incuestionable, su uso indiscriminado genera no pocos problemas. Uno de los principales es el incremento del grado de endeudamiento de su titular. Tras gastar sin prestar la suficiente atención, en los meses posteriores la liquidez de la cuenta habrá disminuido de modo notable. A ello habrá que sumar la asunción de cargos en los que se incluyen intereses y comisiones que pueden elevar el presupuesto inicial de las vacaciones hasta en un 10%.

Hacer un uso racional del dinero de plástico implica un ejercicio de autodisciplina presupuestaria

Para evitar estas consecuencias, hay que hacer un uso racional del dinero de plástico, lo que implica un ejercicio de autodisciplina presupuestaria. Conviene tener muy claro qué gastos se deben abonar con este medio de pago, y suprimir los que no sean imprescindibles. Aunque es común pensar que se trata de un dinero fácil, lo cierto es que se tendrá que devolver con intereses que pueden dañar de modo muy serio el presupuesto doméstico mensual.

El porqué

Usar la tarjeta de crédito con más asiduidad de la debida es un fenómeno común que tiene explicación en una serie de factores:

  • Un efecto psicológico que induce a los usuarios a gastar dinero con más facilidad y ligereza en las vacaciones. No se repara en que o bien lo rebajan de la cuenta corriente, o habrá que reponerlo en los meses siguientes bajo unas condiciones establecidas por la entidad.

  • Es frecuente que las entidades emisoras incorporen descuentos en las compras realizadas con este medio de pago. El objetivo es incentivar el consumo y, de hecho, el usuario las aprovecha para hacer compras imprevistas.

  • Bancos y cajas incluyen promociones y sorteos para que el usuario utilice más su tarjeta. Y lo hace, aun a riesgo de hacer compras u operaciones innecesarias, que aumentarán su endeudamiento.

  • Es fácil creer que las cantidades adelantadas son un anticipo que ofrece el banco o caja de ahorros. Por el contrario, este adelanto es un crédito al que habrá de hacer frente cada mes, y con intereses nada despreciables.

Para evitar gastos excesivos que hagan peligrar la economía doméstica, hay que tener siempre presentes unas sencillas normas:

  • Llevar siempre dinero en metálico (incluso en el extranjero) y, a ser posible, hacer todos los pagos a través de esta modalidad. Así será más fácil no gastar por encima de las posibilidades reales.

  • Utilizar las tarjetas de crédito para casos excepcionales. Nunca se deben combinar varios "plásticos" a la vez, ya que puede inducir a realizar un gasto mayor del presupuestado.

  • Deben servir para afrontar cualquier imprevisto que pueda aparecer durante las vacaciones. No es conveniente utilizarlas para pequeños desembolsos, ya que si se hacen con cierta reiteración pueden desembocar en una deuda no prevista.

  • Hay que utilizar tarjetas de débito para hacer las reservas de hotel o transporte. Con ellas no se asumen deudas ni comisiones.

  • No es prudente rebasar los límites de la tarjeta de crédito. Se penaliza con fuertes comisiones.

  • Hay que contar con los gastos fijos y periódicos que se tendrán que asumir a la vuelta del viaje (créditos, facturas domésticas, impuestos, etc.).

Un uso racional

Si se desea hacer uso de la tarjeta de débito o crédito, conviene no perder de vista algunos detalles:

  • Es preferible utilizar una tarjeta de débito a la de crédito ya que no generará intereses ni deudas.

  • Para sacar dinero, hay que utilizar cajeros de la misma red: se consigue eliminar comisiones a partir de 2,50 euros por cada retirada de efectivo.

  • Los cajeros de la misma red no incluyen comisiones por disposición de efectivo para las operaciones realizadas con las tarjetas de débito, mientras que para las de crédito están estipuladas entre el 3% y 4%.

  • En las operaciones a crédito, esta comisión se devenga en el momento de la disposición de efectivo y se liquida en los primeros días hábiles del mes siguiente. En operaciones a débito, se devenga y liquida en el momento de la disposición de efectivo.

  • Otras comisiones que se deberán abonar son las de operaciones en el extranjero, con un 3% sobre el importe de la operación. Las consultas de saldo en un cajero de diferente red cuestan en torno a 0,30 euros.

Modalidades de pago

Si durante las vacaciones se opta por utilizar las tarjetas para pagar el hotel, las compras o una cena en un afamado restaurante de la ciudad de destino, habrá que pensar en cómo se abonará. Hay varias modalidades de pago en función del tipo de tarjeta que se utilice:

  • Pago inmediato: los importes de todas las operaciones que se realicen con esta tarjeta (compras o retirada de efectivo) se cargarán en el acto en la cuenta corriente. No supone ningún tipo de endeudamiento y es la opción más recomendable.

  • Pago fin de mes: el importe dispuesto durante el mes se cargará en la cuenta corriente a principios del mes siguiente.

  • Pago aplazado: consiste en pagar una cuota o un porcentaje fijo al mes, siempre con un mínimo establecido que dependerá del tipo de tarjeta. Es la fórmula más peligrosa, y sólo debe aplicarse en gastos excepcionales, no previstos o ante la ausencia de liquidez en esos momentos determinados. Esta elección supone abonar el dinero adelantado por medio de un porcentaje constante cada mes, con un mínimo de 30 euros, o bien a través de una cantidad fija al mes del saldo dispuesto en la tarjeta, con un mínimo del 5%.


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