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Desempleados, ¿pueden acceder a créditos?

La búsqueda de subvenciones y ayudas públicas son las opciones más recomendadas frente a la solicitud de créditos rápidos, una "solución" que no compensa por las elevadas tasas de interés que implica

Imagen: ramzi hashisho

Desempleados y subempleados, privados de la nómina como garantía de una vida económica sustentable y previsible en el futuro, tienen muy difícil la concesión de cualquier tipo de crédito por parte de las entidades bancarias. Sin embargo, se comercializan más préstamos que nunca, sobre todo los de "alto riesgo", así denominados por su elevada posibilidad de sobreendeudamiento debido a las altas tasas de interés que cobran. De este modo, las opciones de conseguir financiación para quienes están en el paro quedan acotadas a las escasas propuestas gubernamentales y a una limitada oferta de crédito por parte de los bancos y cajas tradicionales que, a cambio, imponen la contratación de productos y servicios asociados.

Préstamos sin nómina

Desde el punto de vista social, el desempleo no sólo implica hallarse fuera del mercado laboral de manera momentánea y carecer de un sueldo mensual, sino que también supone que una gran franja de la población no pueda acceder a productos de consumo y servicios financieros, que sólo es posible conseguir en buenas condiciones en una situación de empleo formal.

Pero esto no es algo privativo de los desempleados. A esta coyuntura se enfrentan, además del 20% de desocupados en España, el 44% de subempleados -ciudadanos en una situación laboral precaria, con trabajo "en negro" y a tiempo parcial-, que a pesar de percibir una renta, desde el punto de vista formal, no cuentan con la principal fuente de respaldo en esta sociedad de consumo: la nómina y su función de garante de una vida económica sustentable y previsible en el futuro.

A pesar de todo, hoy los parados pueden conseguir desde tarjetas de crédito hasta dinero en efectivo en el mercado de crédito. Eso sí: con mayores condiciones, tasas de interés más altas y mediante la selección cuidadosa de los productos entre la limitada oferta que dispone el mercado para este perfil de clientes.

Préstamos sin nómina

Los préstamos sin nómina se enmarcan entre los créditos rápidos y, en este ámbito, el mercado se amplía. Sobre todo, se multiplican los ofertados por casas de préstamos y entidades financieras. Son un producto de crédito de bajo monto -oscilan desde 3.000 euros a 30.000, de manera excepcional- y se conceden a un interés anual que puede duplicar la tasa media que cobran las entidades financieras tradicionales. Incluso pueden llegar al 23%. Su principal ventaja son los escasos requisitos que demandan y el tiempo récord en que el cliente recibe el dinero: 24 horas. Son créditos desaconsejables porque implican un alto riesgo de sobreendeudamiento debido a su alto coste, una situación que ya conocen el 70% de las familias españolas.

Muchas de las entidades que proponen estos productos destacan en sus reclamos publicitarios la rapidez administrativa, la escasez de requisitos para su otorgamiento y hasta la posibilidad de acceso, aunque figure en alguna lista de morosos, como Asnef. Sin embargo, la "rapidez" no siempre es tal y los requisitos, aunque escasos, pueden ser letales. Ocurre que en la mayoría de los casos son créditos prendarios, que se realizan con la garantía de alguna propiedad: coche, casa, trastero, garaje, terrenos -con o sin hipoteca-. Esto quiere decir que el impago puede implicar la ejecución de los bienes o la necesidad de afrontar una instancia judicial en un futuro, que comprometa el salario una vez abandonada la situación de desempleo. La validez de la propiedad como garantía se debe a que la ley determina que el deudor responda, una vez agotado este recurso, con otros bienes personales, desde la nómina hasta las joyas y las cuentas bancarias, entre otros.

Bancos y cajas

La profundidad con que ha calado el desempleo en las economías domésticas ha propiciado que incluso las entidades de crédito tradicionales, como bancos y cajas, desarrollen toda una gama de productos bancarios para desempleados: domiciliación de recibos domésticos y seguro de desempleo exentos de comisiones, cuentas especiales y exención de la devolución de recibos por descubierto. Entre estos paquetes, también figuran créditos personales y familiares.

Ahora bien, esto indica la teoría, porque la realidad es que este tipo de créditos se otorgan, en general, a personas en situación de desempleo, pero con un historial fehaciente como clientes de la entidad, y para algunos fines particulares. Además, en ocasiones se conceden como créditos familiares para grupos cuyo ingreso no supere el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). La Caixa concede hasta 25.000 euros de créditos ante necesidad de financiación de gastos relacionados con la vivienda o situaciones familiares especiales. BBVA promociona una financiación para el pago de la hipoteca por un año, hasta un máximo de 900 euros mensuales durante los dos primeros años de hipoteca contratada con la entidad. Algunos bancos y cajas ponen como requisito, además del conocimiento de la persona que solicita financiación -ya que se basan principalmente en la confianza-, la presentación de su itinerario de inserción social y laboral.

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