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Las 4 claves para aislar tu casa del frío (si no quieres poner la calefacción)

Plantarle cara al frío sin consumir energía es posible, si se aprovechan las ventanas que miran al sur y se escogen dobles cristales de baja emisividad

Imagen: Unsplash

Ahora que llega el frío, ¿sabía que puede combatirlo sin necesidad de usar la calefacción o, al menos, sin tener que ponerla mucho? Según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), los edificios consumen más energía (el 41 % del total) que el sector transporte (33 %) e incluso que la industria (26 %). Y solo encender la calefacción -o el aire acondicionado, en verano- supone dos tercios del consumo total de esa energía. La clave para utilizarla menos, y estar a gusto, es aprender a aislar la vivienda, lo que se traduce en un gasto importante del presupuesto a final de mes. A continuación, damos las cuatro claves para conseguirlo.

La energía en una casa se pierde por donde no lo vemos, en especial por el tejado, las ventanas y las paredes. El secreto es atrapar ese calor dentro del hogar. Y este gesto pasa por aprender a aislar la vivienda. "La clave está en aprovechar la radiación solar y protegernos del frío exterior", dice el arquitecto bioclimático Alberto Vigil-Escalera, del estudio de arquitectura MQL y profesor del Centro Nacional de Educación Ambiental.

1. Aprovechar las ventanas que miran al sur

En invierno, las partes de la casa que reciben más sol son las que están orientadas al sur, así como el tejado. El secreto es sacar rendimiento de esta energía de forma gratuita. Para lograrlo, conviene aprovechar las ventanas de estas fachadas. Si las tiene, abra las cortinas cuando el sol incide. Y, si no las tiene pero puede, intente abrir nuevas ventanas en esa orientación.

El funcionamiento es sencillo: el sol incide sobre el vidrio, penetra en el interior y calienta el espacio. ¿Y cuando la temperatura exterior baja, tras la puesta del sol? Entonces se produce el fenómeno inverso, ya que el calor interior se pierde a través de la ventana. Para protegernos, apunta Vigil-Escalera, puede emplear "vidrios de baja emisividad", aunque también funciona cerrar las persianas y contraventanas "y usar cortinas gordas y aislantes, por ejemplo de lana". Y, al contrario, aísle térmicamente las fachadas que no tienen aislamiento, sobre todo las que miren al norte.

Imagen: Pixabay

2. Escoger ventanas dobles

Reducir la pérdida de calor cuando cae el sol en invierno pasa por tener unas buenas ventanas. Y, mejor aún, si son dobles. Este consejo es muy importante en las ventanas que miran al norte, ya que son las partes más frías de la casa. Si está protegida por un doble cristal, este actuará como aislamiento térmico.

El funcionamiento también es muy simple. Las dos hojas de vidrio del cristal están separadas por una cámara de aire, que actúa como colchón; es decir, rebota el calor hacia el interior, reduciendo la pérdida de calor. Pero si, además, la doble ventana está en la fachada sur de la casa, esta actuará como un pequeño invernadero. El calor acumulado en la cámara de aire durante las horas de sol pasará al interior por la tarde con solo abrir la ventana interior.

En resumen, emplee doble ventana como aislante en todas y como elemento de captación solar en fachada sur.

3. Usar vidrio de baja emisividad

Si lo que quiere es aislar su casa, y ahorrar calefacción, la peor opción es el vidrio sencillo. Una alternativa más aislante es el doble acristalamiento con cámara (el famoso climalit). Pero también existen los llamados vidrios energéticos y, entre ellos, cuando el clima donde se vive es especialmente frío, puede ser conveniente elegir un cristal de "baja emisividad".

Este vidrio permite la entrada de la radiación solar pero impide las pérdidas desde el interior al exterior. Según los fabricantes de este producto, esta cualidad puede hacer que las pérdidas se reduzcan un 90 %, casi el doble que el climatit.

Según el estudio 'Consumos, Medidas y Potenciales Ahorros en Edificios', elaborado por la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética, una vivienda de 100 metros cuadrados puede ahorrar casi 600 euros anuales solo con mejoras en el aislamiento. Aunque el coste inicial, según este estudio, supone 6.000 euros, este gasto puede recuperarse en siete años, si se obtienen ayudas públicas para la eficiencia energética.

4. ¿Y qué carpintería elegir?

Si se busca una carpintería aislante, se necesita un material aislante de buena calidad. En este sentido, la madera y el PVC ganan como los más aislantes, y están empatados, ya que su conductividad térmica es de 2,2 W/m2K. Lo negativo de la carpintería de madera es que exige un mantenimiento mayor. Le siguen el aluminio con rotura de puente térmico (U=4,0) y, por último, el aluminio sin rotura (U=5,7), donde U es transmitancia térmica.


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