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Feliz Navidad - Consumer 2018
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Regular la potencia de luz, vital para abaratar las facturas

Ajustar la potencia eléctrica supone un ahorro de 45 euros anuales sin esfuerzo

Las Navidades están muy cerca y muchos ya estamos pensando en todos los gastos que se aproximan: comidas especiales, regalos para toda la familia y el consumo extra de luz y gas para hacer de nuestra casa un lugar confortable para nosotros y nuestros invitados. Por eso, es normal que a estas alturas nos planteemos qué podemos hacer para tener bajo control los recibos de la electricidad sin dejar de poner la calefacción o encender las luces. Para salir de dudas, en este artículo explicamos cuál es la propuesta para bajar la factura eléctrica de forma inmediata.

La potencia de luz, el enemigo del previsor

Apagar las luces cada vez que abandonemos una habitación, desconectar los aparatos electrónicos que no utilicemos o cambiar todas las bombillas por unas que consuman menos. Estos son algunos de los trucos más evidentes si queremos tener nuestras facturas de la luz bajo control. No obstante, no siempre podremos gastar menos energía o tendremos este margen de mejora de nuestro modo de consumir. ¿Cómo podemos reducir nuestros recibos si estamos en esta situación?

La forma de ver un ahorro instantáneo sin cambiar demasiado nuestros hábitos es rebajar la potencia eléctrica. Al tratarse de un coste fijo, no importa cuánto consumamos, ya que siempre pagaremos lo mismo por ella. Eso sí, no podremos pasarnos; si no, saltará el diferencial. Así, por ejemplo, si tenemos contratado un caudal eléctrico de 5,75 kW, abonaremos por este concepto 18,23 euros al mes (sin impuestos); mientras que, si nos decantamos por reducir la potencia un escalón hasta los 4,6 kW, pagaremos 14,58 euros/mes. Aunque la diferencia resulte pequeña (unos 44 euros al año), hay que tener en cuenta que tendremos que añadirle los impuestos.

¿Qué pasa si nos pasamos bajando la potencia eléctrica?

Solicitar una bajada de potencia eléctrica es sencillo, aunque no es un procedimiento gratuito. En la mayoría de las distribuidoras, que son las empresas que se encargan de este procedimiento, nos cobran en torno a 11 euros por llevarlo a cabo. La ventaja es que el coste es el mismo con independencia de cuántos kW la bajemos.

En cambio, si nos pasamos bajándola y nos toca subirla otra vez, esta acción es bastante más cara. Aumentar la potencia nos supondrá un desembolso de unos 45 euros por kW extra que la subamos, así como unos 10 euros en concepto de adaptación eléctrica.

En definitiva, debemos pensar muy bien qué necesitaremos para dar con la mejor potencia, ya que subirla de nuevo supone un buen pellizco.

Cómo elegir la potencia adecuada desde un principio

comisiones Imagen: RyanMcGuire

Rebajar la potencia de luz es de los consejos más habituales que dan a los consumidores más ahorradores. No obstante, este concepto no tiene mucho margen de mejora hoy en día. El principal problema es que el sistema cuenta con lo que se conoce como potencias normalizadas, que son fijas para todos los clientes. Así, podemos elegir entre valores estándar que varían en escalones de 1,15 kW.

Dada esta situación, lo más habitual es que acabemos contratando un caudal superior al que en realidad necesitamos por miedo a quedarnos cortos y que salte el diferencial. Pero ¿de verdad estamos abocados a pagar de más cada mes? Depende de lo metódicos que seamos.

Si somos personas ordenadas y estrictas con nuestras rutinas, podemos hacer una estimación de los kW que podemos llegar a conectar a un mismo tiempo. Es decir, mirar cuánta electricidad requieren los aparatos que creemos que llegaremos a usar a la vez (lavadora, termo de agua caliente, televisor, radiador eléctrico o aparato de climatización, etc.) y sumarla. De esta forma, tendremos una estimación de la potencia que nuestra vivienda necesitará como máximo, y tal vez podamos contratar un valor inferior al que nos hubiera recomendado el comercial.

Flexibilizar la potencia para ahorrar más

Elegir la potencia eléctrica no es tarea fácil y la tendencia es contratar un valor superior, lo que hace que nuestras facturas crezcan de modo irremediable. Por eso, y dado que el coste de la luz no da un respiro a los españoles, desde el Gobierno han planteado la implantación de unas potencias más flexibles.

Para ello proponen que este concepto pase de los escalones de 1,15 KW a múltiplos de 0,1 kW, lo que permitiría que cada familia contratase el caudal más ajustado a su hogar. Además, el ahorro es evidente. Por ejemplo, el consumidor que pasase de la actual 4,6 kW a una potencia de 3,6 kW ahorraría 3,15 euros/mes.

La iniciativa es buena y da margen a todas las familias para que las facturas bajen sin esfuerzo. Eso sí, por el momento no hay fecha para su implantación, con lo que aún debemos hacer malabares para dar con la potencia normalizada más adecuada para nuestra vivienda.


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