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Cotillones, disfrutar de la fiesta sin sorpresas

Antes de acudir, es conveniente cerciorarse de que la organización del evento tenga licencia

Imagen: Magda Skale

Un pequeño resbalón porque el suelo esté mojado, el robo del abrigo o la imposibilidad de bailar con comodidad porque se han vendido más entradas de las permitidas pueden arruinar la noche de fin de año de cualquiera que haya optado por disfrutarla en un cotillón, una tradición a la que cada año se suman numerosas personas atraídas por la música, orquestas, regalos, bebida y comida. Sin embargo, los incidentes en este tipo de celebraciones son muy comunes: menor número de consumiciones de las acordadas en el momento de comprar la entrada, ausencia de guardarropa o incumplimiento de los servicios mínimos de asistencia. Por todo ello, antes de comprar la entrada conviene cerciorarse de que los responsables del cotillón tengan licencia para celebrarlo y de que cumplan todas las condiciones de seguridad.

Permisos

Los cotillones son las fiestas que se celebran en Nochevieja y Noche de Reyes. El consumidor dispone de diversas ofertas, cada una dirigida a un público específico. Es habitual que coincidan en algunos aspectos: su entrada es cara -en general, a partir de 30 euros-, incluyen varias bebidas gratis con el ticket o barra libre y se presta especial atención a la música, ya sea con la actuación de grupos, disc jockeys o discos. A partir de ahí, cada organizador intenta aportar algo que destaque para diferenciarse de los demás: desde incluir la cena y la noche en un hotel, a celebrar la fiesta en un recinto grande para reunir a la mayor cantidad de gente posible.

Es habitual que las empresas hosteleras organicen de forma masiva estas fiestas de la época navideña. Las recaudaciones que se consiguen en estas fechas en grandes restaurantes son cuantiosas, aunque no solo debido a la celebración de cotillones. Son frecuentes también las cenas de Navidad, de empresa, reuniones de amigos, copas navideñas, etc.

Hay que prestar especial atención si se acude a locales y empresas no hosteleros

En el caso concreto de los cotillones, suponen un volumen de actividad muy importante para hoteles y salas de fiesta. Y sin necesidad de tener costes extra. Para este sector, especializado en fiestas, las celebraciones de fin de año y Reyes son casi un día más en su actividad, porque no tienen que afrontar modificaciones especiales en cuanto a seguridad, nivel máximo de decibelios y una larga lista de aspectos que están legislados y que es su deber cumplir durante todo el año.

Cuando locales y empresas no hosteleros desean celebrar un cotillón, tienen que pedir, de manera obligatoria, una autorización especial a la Administración Pública. Según el aforo previsto para la fiesta, se tendrá que solicitar permiso al ayuntamiento o a la comunidad autónoma correspondiente. Después, estos organismos tienen que velar porque los organizadores cumplan todas las leyes que garantizan la seguridad de los asistentes. Lo habitual es que acuda un inspector para verificar que todo esté correcto.

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