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Los préstamos agropecuarios financian las labores más habituales, desde la compra de herramientas a la adquisición de tierra
- Imagen: Igor Spanholi -Desde préstamos para la compra de maquinaria agrícola a créditos para comprar la tierra de labor, pasando por una extensa "carta" de soluciones profesionales. Las entidades financieras han diseñado créditos destinados a financiar las labores más comunes del sector agropecuario, productos como anticipos por cobros pendientes de cosechas o créditos de campaña para el mantenimiento de la actividad normal de la explotación. El agropecuario se ha convertido en uno de los sectores de referencia a los que se dirigen los bancos y cajas de ahorro, que incluso han creado departamentos que confeccionan soluciones específicas a sus problemas de financiación. Las entidades financieras más ligadas al medio rural o ganadero son las que disponen de una mayor y mejor financiación para ambas actividades, ayudas que tienen una cuantía muy dispar, y oscilan desde 600 a 1.000.000 de euros, en plazos que raramente sobrepasan los cinco años, aunque los destinados a inversión tienen plazos más longevos, y se suelen poder amortizar en 15 años.
La agricultura cuenta con una oferta de productos financieros más diversificada y amplia que la ganadería, con ayudas destinadas a la campaña agrícola, la compra de maquinaria, o la inversión y mejora de la explotación. La oferta mayoritaria proviene de las cajas de ahorro, especialmente de aquéllas que tienen especial vinculación con estas actividades como Caja de Ahorros de la Inmaculada, Caja Duero, Caja Extremadura, Caja Segovia, Caja Murcia, Caixa del Penedés, Caja Rioja o la Caixa. Sin embargo, hay bancos que han decidido también acometer esta estrategia comercial, como Banco Santander y Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, que proporcionan una de las propuestas más completas de todo el mercado financiero.
El Banco Santander cuenta con una sección denominada "Segmento agrario", que ofrece diferentes alternativas al sector, ya sea a través de anticipos por cobros pendientes de cosechas o de ayudas, o bien en forma de Créditos de Campaña, destinados al mantenimiento de la actividad normal de la explotación. El "Préstamo Anticipo PAC" (Política Agrícola Común), anticipa las ayudas, y el importe "Anticipo Agrario", que se ajusta a las necesidades de financiación de cada agricultor para atender cualquier operación de cobro que se pueda producir en un período máximo de un año. En ambos casos se dispone de un importe mínimo de 600 euros y un máximo de hasta 1.000.000 de euros, con un plazo de amortización de 12 meses. La cuenta "Crédito Campaña Agrícola", esta diseñada para ser el soporte de los pagos e ingresos habituales en cualquier tipo de explotación. El importe mínimo que se puede pedir a la entidad es de 600 euros, y en esta modalidad no se contempla un plazo máximo. En este caso, el plazo máximo de amortización alcanza los 18 meses, y el mínimo es de un mes.
La mayoría de créditos son anticipos por cobros pendientes de cosechas o de subvenciones, o ayudas para el mantenimiento de la explotación
De similares características es la oferta del BBVA, que dispone entre sus productos del "Agrocrédito", con diferentes modalidades: "Agrocrédito Campaña Agrícola", un préstamo o cuenta de crédito con garantía personal para financiar las necesidades de campaña durante un plazo de hasta doce meses. El único requisito para contratarlo es ser persona física o jurídica dedicada a esta actividad. Tiene un plazo de 12 meses con posibilidad de renovación de hasta 36 meses, y se aplica un tipo de interés fijo o variable, en función de las necesidades de cada cliente y del tipo de explotación. Otro producto es el "Agrocrédito Maquinaria Agrícola", un préstamo o leasing que permite financiar la compra de maquinaria agrícola. El plazo de amortización oscila entre 12 y 72 meses, en función de la modalidad elegida, y el tipo de interés aplicable puede ser fijo o variable, pudiéndose financiar hasta el 100% de la inversión.
Las soluciones para el sector ganadero están menos desarrolladas que las agrícolas, y destacan especialmente las ofertas confeccionadas por Caja de Ahorros de la Inmaculada y Caja de Extremadura, que son las cajas más abiertas a este tipo de financiación. A pesar de ello, existe un déficit para cubrir las necesidades de este sector, como la financiación para otros contingentes que pueden afectarles como los derivados de las inclemencias climatológicas (tormentas, riadas, pedrisco, catástrofes naturales...), plagas (como la reciente de los topillos que afectó a los agricultores de Castilla y León), y enfermedades animales. En este sentido la repuesta financiera no es contundente, ya que los créditos y ayudas para solventar estas necesidades provienen de los diversos estamentos administrativos del Estado, aunque existen otras alternativas como los préstamos para daños pluviómetros o para el gasóleo, que conceden algunas entidades.
Otra posibilidad a la que pueden acogerse tanto agricultores como ganaderos es la solicitud de un tipo de crédito preferencial en su banco o caja de ahorros habitual, lo que les hará disponer de un capital prestado en mejores condiciones que los productos diseñados para este fin. Para la concesión de estos créditos la entidad financiera debe conocer el historial bancario del cliente, así como sus actividades.
Los bancos y cajas de ahorro ofrecen también líneas de anticipos de ayudas agrarias de la Unión Europea para que los agricultores puedan disponer cuanto antes de su importe, sin esperas. Existen varias modalidades para acogerse a este tipo de préstamo:
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