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Se cargan con el importe que desee su emisor, sin necesidad de asociarlas a ninguna cuenta
- Imagen: Irum Shahid -
La socorrida corbata, un libro, un perfume o un pañuelo... La lista de regalos se repite en cada fecha especial, y el agasajado ya no espera sorpresas. Para no devanarse los sesos y acertar siempre, basta con recurrir a las tarjetas- regalo, un práctico obsequio -aunque bien es cierto que menos personal-. Bancos y cajas de ahorro las comercializan además para las infinitas ocasiones en que el dinero se convierte en el mejor de los obsequios, como es el caso de las bodas. Muy cómodas, quien las regala puede cargarlas con el importe que desee, con un máximo fijado por la entidad emisora y sin necesidad de asociarlas a ninguna cuenta. Y el receptor puede gastar el saldo en cualquier establecimiento, como haría con cualquier tarjeta de pago.
El saldo máximo con que se puede cargar la tarjeta-regalo varía en función de la entidad que la concede y oscila entre 3.000 y 6.000 euros. En la mayoría de los casos su emisión es gratuita, aunque algunas entidades cobran 3 euros, además de comisiones en la red de cajeros de entre 0,45 y 0,50 euros. Tienen una caducidad de un año, pero algunas entidades permiten su renovación y la posibilidad de realizar nuevas recargas.
Hay tarjetas-regalo que llevan aparejados otros servicios como la retirada de efectivo en oficinas, la posibilidad de realizar operaciones en cajeros y realizar ingresos, petición de saldos, así como la recarga de teléfonos móviles o de "tarjetas monedero". Otras, incorporan toda una gama de pólizas aseguradoras por fallecimiento, uso fraudulento y asistencia en viajes. Entre sus funciones, una de las más destacadas es la que da derecho a realizar las compras en establecimientos repartidos por todo el mundo. Quien desee obsequiar a otra persona con una tarjeta-regalo bancaria puede solicitar cuantas estime necesario, ya que no hay un límite establecido.
En la mayoría de los casos su emisión es gratuita, aunque algunas entidades cobran 3 euros, además de comisiones en los cajeros de entre 0,45 y 0,50 euros
Hay dos modalidades en este tipo de tarjetas. Por un lado, las anónimas, que son tarjetas al portador que permiten su uso en los comercios; por otra parte, las nominativas, en las que el titular decide el beneficiario o beneficiarios, que pueden ser tanto personas físicas como jurídicas. Permiten su uso en todo el ámbito nacional y no están vinculadas a una cuenta.
La tarjeta puede llevar impreso el nombre de la persona a quien se la regala, y contiene el dinero con el que se decidió cargarla al formalizar el contrato. Pero, además del nombre, es posible personalizar aún más este medio de pago, como ocurre en el caso de "la Caixa", que permite incluir una foto con el único requisito de que tenga un formato adecuado para garantizar la calidad de la imagen. Otra variante es la de Caja Madrid, que comercializa las tarjetas-regalo en un estuche que se le entregará a la persona que recibe el obsequio.
- Imagen: Paula Pandey Chhetri - Ventajas de este tipo de tarjetas:
Los inconvenientes:
Las tarjetas-regalo se han introducido en el sector turístico a través de las empresas que comercializan talonarios. Para conseguirlas, basta con solicitarlas en las agencias de viajes con el número de talones deseado. Después se puede efectuar la reserva en el hotel a través de la web de la entidad emisora, en una agencia de viajes, llamando al departamento de atención al cliente o a través del establecimiento hotelero. Además, se puede consultar el saldo de la tarjeta a través de la página digital y recargarla por la cantidad de talones que crea oportuno el titular de la tarjeta.
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