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Ropa económica y de segunda mano

Comprar en tiendas de segunda mano o tipo outlet, analizar las necesidades reales e invertir en prendas atemporales y multiusos es determinante para reducir el gasto

  • Autor: Por ROSA CUEVAS
  • Última actualización: 6 de enero de 2010
Imagen: Carlos Madrigal

Una de las consecuencias más visibles de la crisis ha sido la rebaja del poder adquisitivo de muchos hogares. Ahora más que nunca se mide cómo y en qué se gasta el presupuesto familiar. Se replantean las necesidades, se alargan los ciclos de vida de los artículos que equipan la casa y se intenta recortar los gastos prescindibles. Sin embargo, hay algunas partidas presupuestarias que permanecen intocables en el tiempo. Comprar ropa y calzado es una prioridad en muchos hogares donde, por ejemplo, hay niños pequeños. Ahora bien, por necesidad o pura estética, ir de tiendas es una cita obligada y frecuente en la agenda de la mayoría. No obstante, siempre es posible revisar ciertos hábitos para ajustar la cantidad de dinero que se destina a la compra de ropa y zapatos.

Más en ropa que en decoración para el hogar

Un total de 1.985 euros. Este es el gasto medio anual que, según la última Encuesta de Presupuestos Familiares elaborada por el INE, dedican los hogares españoles a la compra de artículos de vestir y calzado. Más de 165 euros mensuales si la cifra total se divide entre los doces meses del año. Por comunidades, un reciente estudio elaborado por la Asociación Empresarial del Comercio y Complementos (ACOTEX) sitúa a los madrileños -con un gasto medio de 673,71 euros al año- como los que más dinero destinaron a comprar prendas textiles. Les siguen los residentes en la comunidad balear (655,8 euros), los navarros (649,27 euros) y los vascos, con un gasto en ropa cercano a los 600 euros.

En el otro extremo se encuentran los extremeños, con una media de 382,07 euros, los gallegos con apenas 430 euros y los canarios que de media destinan 450 euros a la compra de artículos textiles.

Durante 2008, según la encuesta del INE, cada familia gastó el 6% de su presupuesto en ropa y zapatos, un porcentaje por encima del que destina a la compra de mobiliario o equipamiento para la vivienda (5%), o incluso de lo que cada hogar gasta en salud (3%). La ropa y el calzado son, por tanto, dos gastos habituales que requieren una partida presupuestaria considerable, pero que es posible reducir si se ponen en práctica ciertos consejos.

Reconsiderar el lugar de compra

No siempre los hábitos más rutinarios o tradicionales son los que más benefician al bolsillo. Gastar menos en ropa, sin renunciar por ello a vestir bien, es un ejercicio que requiere experimentar y abrirse a nuevas opciones. Para empezar, la lista de proposiciones arranca con una invitación a considerar las tiendas de segunda mano. Este tipo de establecimientos se encuentra en expansión debido a la crisis económica. Hay dos clases de tienda de ropa y objetos usados: las que funcionan como iniciativa de asociaciones u organizaciones sociales, como Humana o Ekorropa, y las que son proyectos empresariales privados. Ambas comparten una misma ventaja, la ropa es, de forma significativa, más barata que la que se vende en los establecimientos habituales. El motivo es que las prendas ya han sido usadas con anterioridad. Estas tiendas la recuperan, a través de donaciones, de contenedores específicos en los que se deposita o de la compraventa. La ropa se revisa y se somete a un proceso de higienización para después ponerla a la venta.

No hay duda de que las existencias en cuanto a tallas y modelos de ropa son menos prolíficas que las tiendas habituales. Por eso, en ocasiones es preciso "rebuscar" hasta dar con algo que se ajuste a las preferencias y necesidades del comprador.

Los precios son más baratos pero las tallas y modelos no se ajustan siempre a las necesidades del comprador

El fenómeno outlet o factory es otro de los recursos a los que es posible recurrir para reducir el presupuesto en ropa y calzado. En 2008, más de 13 millones de personas visitaron un centro outlet en nuestro país, un 12% más de visitas que el año anterior y todo apunta a que la cifra aumentará en 2009. La filosofía de estas tiendas es ofrecer ropa de marcas reconocidas con descuentos, que en algunos casos son incisivos. En general, son prendas procedentes de stocks, de otras temporadas o que tienen taras que revalorizan su precio con descuentos. La ventaja de comprar en un outlet es clara: sus precios son más bajos, en algunos casos los descuentos superan el 70% del valor inicial de la prenda. Pero, al igual que ocurre con las tiendas de segunda mano, para sacar partido a estas rebajas de precio hay que encontrar primero algo que encaje con los gustos del comprador, y no siempre es tarea fácil.

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