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Vuelve la cuesta de enero

Organizar la economía doméstica, prever los gastos y eliminar los innecesarios son fórmulas para afrontar las subidas de este mes

Imagen: Anna H-G

El 7 de enero terminan las fiestas navideñas. Llega el final de las celebraciones, el adiós a las grandes comidas familiares y el regreso al trabajo. Pero además, comienza una empinada cuesta que a menudo se prolonga hasta las últimas semanas de febrero. Los excesos gastronómicos, los regalos, los gastos en fiestas o en las cenas de trabajo prenavideñas pasan factura. La paga extra se ha esfumado y ahora, a pesar de las rebajas, toca afrontar las subidas típicas de estas fechas.

Subida del IPC

La bajada de los precios dio un respiro a los españoles durante 2009, con el estancamiento de los salarios y miles de trabajadores en paro. Sin embargo, el IPC ha vuelto a tasas positivas y se espera que continúe así en 2010. El factor que, en principio, supone el alejamiento del fantasma de la deflación en términos macroeconómicos, incide de manera negativa en el poder adquisitivo de las familias. El encarecimiento de los productos de estos últimos meses -debido quizá a los primeros síntomas de mejora o a la subida del precio del petróleo- supone un nuevo golpe a las economías domésticas.

Los pensionistas se quedarán este mes sin la paga extra que cobran por la subida del IPC, aunque este año han ganado poder adquisitivo. En enero de 2009 se les aplicó una subida del 2% en sus retribuciones -el IPC previsto para el pasado año- y los precios sólo se han elevado en un 0,3%. El hecho de que la inflación se haya quedado por debajo del 2% supone que los pensionistas, por primera vez desde hace una década, no reciban este extra que les compensa por el encarecimiento de la vida.

De todos modos, las pensiones se revalorizarán con carácter general un 1% -según el alza del IPC previsto para 2010-, aunque las retribuciones mínimas, percibidas por 2,7 millones de ciudadanos, experimentarán un ascenso medio del 4%. Los pensionistas que viven solos y tienen unos ingresos más bajos, así como las viudas -casi un millón de personas en total- se beneficiarán de las subidas más altas.

Adiós a los 400 euros

Una de las medidas que harán que la cuesta de enero se extienda a meses sucesivos es la supresión de la deducción de 400 euros en el IRPF. Si hasta ahora se aplicaba a todos los contribuyentes que obtenían rendimientos del trabajo o de actividades económicas, en 2010 sólo se mantendrá sin modificaciones para las rentas inferiores a 8.000 euros anuales. A partir de esta base imponible, y hasta llegar a los 12.000, los 400 euros decrecerán de manera gradual y desaparecerán para quienes tengan ingresos superiores.

Subida de los precios de los transportes

Como cada año, de modo independiente a la subida del IPC, los precios de los transportes públicos se actualizan y rara vez lo hacen a la baja. El incremento afectará tanto al transporte urbano como al interurbano, al tren, al metro y al autobús. Pero no será igual en todas las localidades. Los ciudadanos de Madrid que viajen con Metrobús serán unos de los más afectados por las subidas. Este título de transporte, que sirve tanto para el autobús como para el metro, ha registrado un ascenso del 21,6% y el bono de 10 viajes ha pasado de costar 7,40 a 9 euros. Algunos informes señalan que muchas de las personas que se quedaron en paro durante el último año dejaron de usar el bono mensual -válido para todos los medios de transporte sin límite- y empezaron a comprar el título de 10 viajes combinado, por lo que se deduce que los desempleados serán uno de los grupos más perjudicados. Aunque no todo son malas noticias: el precio de los billetes sencillos y el de los abonos mensuales queda congelado en Madrid.

El encarecimiento de los bonos de transporte es generalizado en enero, y puede ser superior al 21%

Muy distinta es la situación de los desempleados de Zaragoza, que este año se enfrentarán a una cuesta de enero algo menos pronunciada. Los parados de larga duración tendrán una rebaja del 90% en el precio del abono del autobús de la ciudad. Pagarán 8,60 euros por el abono trimestral y podrán desembolsarlo en dos plazos. Se calcula que unas 10.000 personas podrán beneficiarse de esta iniciativa.

En otras ciudades como Barcelona también se notarán las subidas en el precio del transporte público hasta un 3,7% en el área metropolitana. Sin embargo, la cuesta de enero será más llevadera para quienes utilicen el taxi como medio de transporte en la Ciudad Condal porque con la llegada del nuevo año no subirán las tarifas, algo que sí sucede en la mayor parte de España.

El tren tampoco da tregua a los ciudadanos. Renfe vuelve a encarecer el precio de sus billetes. Tanto los ferrocarriles de cercanías como los de media distancia cuestan un 6% más, un incremento similar al que ya experimentaron en 2009. Los AVE y los trenes de larga distancia -Alvia, Alaris, Altaria- han subido un 4%.

Ante el encarecimiento generalizado del transporte público, las alternativas se reducen. Usar el vehículo personal es en general más caro si se tiene en cuenta el precio del combustible o del aparcamiento. Una solución es compartir el coche con los compañeros de trabajo o que realicen un trayecto similar y dividir los gastos. Compensa en la mayoría de los casos y, sobre todo, en los trayectos interurbanos donde el desembolso en gasolina, o en peajes, es más elevado. Al mismo tiempo, usar un solo coche ayuda a reducir las emisiones contaminantes y permite a sus ocupantes utilizar los carriles BUS VAO para transporte público y vehículos de alta ocupación que liberan en parte de los atascos en las grandes ciudades.

Si la empresa dispone de un autobús que traslada a los empleados a su puesto de trabajo, cogerlo es una opción interesante. Quizá hasta ahora algunos trabajadores habían descartado esta idea, bien porque los horarios son poco variados, las paradas reducidas o el trabajador prefería ir en su coche. Enero puede ser el momento de cambiar de hábitos, acoplarse a la ruta y ahorrar dinero, aunque pueda generar pequeñas incomodidades a quienes están acostumbrados a la autonomía que da el coche propio.

Electricidad y gas

Otra de las subidas típicas del mes de enero se produce en el precio de la electricidad. La tarifa eléctrica de último recurso (TUR), a la que se acogen 22,7 millones de hogares y pequeñas empresas, sube a partir del 1 de enero el 2,64%.

Más afortunados son quienes tengan contratada la tarifa eléctrica de último recurso con discriminación horaria -la antigua tarifa nocturna- que no verán encarecida su factura. Los beneficiarios del bono social eléctrico tampoco experimentarán incrementos en su recibo de la luz, ya que éste ha mantenido la factura a niveles de enero de 2009. Este bono social está disponible para las primeras residencias con potencias instaladas iguales o inferiores a 3 kilowatios, para los pensionistas de más de 60 años que cobren prestaciones mínimas y para las familias numerosas y otras en las que todos sus miembros estén en paro.

Uno de los pocos productos cuyo precio permanece invariable en enero es el gas. Se congelarán las tarifas a siete millones de clientes. Este mantenimiento de precios se suma a sucesivas bajadas que ya experimentó durante 2009.

Correos

Enviar una carta es más caro desde que comenzó el año. El precio de los sellos para envíos nacionales es un 6,25% más alto que en 2009. La tarifa pasa de 0,32 a 0,34 euros. Este encarecimiento del sello es casi el doble que las subidas registradas en 2008 y 2009. Estará por encima de la inflación.

Si se envían cartas no normalizadas de hasta 20 gramos de peso a destinos nacionales, el precio se mantiene estable en 0,39 euros. Sí habrá subida, del 4,65%, para las cartas normalizadas cuyo peso oscile entre 20 y 50 gramos. En cuanto a los envíos a Europa, el sello de cartas y tarjetas postales de hasta 20 gramos se encarecerá un 3,22%. En el caso de cartas certificadas, la subida será del 0,7%, hasta 2,88 euros.

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