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La profesión de mago, vivir de la ilusión

En España hay entre 50 y 100 profesionales de la magia, una profesión que carece de título acreditativo y regulación

  • Autor: Por MARÍA TORRENS
  • Fecha de publicación: 20 de abril de 2008

Vivir de la ilusión

Es difícil, pero no imposible abrirse paso en el mundo de la magia y vivir de ello dignamente. La prueba fehaciente es Jorge Blass, uno de los ilusionistas más destacados del panorama actual. Este discípulo de Tamariz ha alcanzado fama gracias a la televisión, donde en la actualidad copresenta "Nada x aquí" en Cuatro, y posee prestigiosos premios como el Frakson al mejor mago del año en España, y la Varita Mágica de Oro de Montecarlo.

La afición a la magia reúne a personas de todo tipo y, tal y como relata el mago, en las escuelas de magia es fácil encontrar a un abogado, un estudiante, un ama de casa... "gente variopinta, que no tiene nada que ver entre sí, pero que disfruta de la misma pasión." Para iniciarse en el arte de la fantasía, Blass aconseja recurrir a la editorial "Páginas", especializada en libros de magia, especialmente al libro del Padre Ciuró -un sacerdote mago ya fallecido-, que es un referente para muchos ilusionistas en España: "La Prestidigitación al alcance de todos".

Encontrar empleo como mago

Hacer del ilusionismo una forma de ganarse la vida no es sencillo. En un país en el que existe un título casi para cada actividad, los magos carecen de documento oficial alguno que acredite su profesionalidad. Es cierto que existe la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), con sede en Barcelona y extendida por todo el país; una agrupación que reúne a magos profesionales y "amateurs" para compartir su pasión y conocimientos en la materia, y en la que pueden encontrar una plataforma desde la que promocionarse.

La ley incluye el oficio de mago bajo el apartado de actividades artísticas en el grupo 016 de "humoristas, caricatos, excéntricos, charlistas, recitadores, ilusionistas, etc."

La regulación de la profesión es prácticamente inexistente. Los magos no obtienen más que una mención explícita en el Impuesto de Actividades Económicas, que grava el mero ejercicio de cualquier actividad económica, y por tanto atañe especialmente a los trabajadores que están registrados bajo el régimen de autónomos. El Real Decreto 1175/1990 de 28 de septiembre incluye este oficio que nos ocupa bajo el apartado de actividades artísticas en el grupo 016 de "humoristas, caricatos, excéntricos, charlistas, recitadores, ilusionistas, etc."

No teniendo, pues, apenas amparo profesional, Blass opina que la mejor carta de presentación de un mago es su trabajo, sus actuaciones.. y que el boca a boca hará el resto. Naturalmente, una buena forma de publicitarse es diseñar una página web propia. El presidente de la SEI, Josep Roma, añade que "las empresas son la principal fuente de ingresos" de un mago, con sus convenciones y fiestas. A ellas le siguen los clientes o contratantes para las clásicas actuaciones en comuniones, fiestas de cumpleaños, etc. Hay algunas compañías dedicadas a la organización de actuaciones de magia para todo tipo de eventos, pero recurren mayoritariamente a ilusionistas renombrados que ya han trabajado por su cuenta, con lo que parece inevitable tener que darse de alta como autónomo para dedicarse a esta profesión.

Las empresas son el principal mecenas de los ilusionistas, y gracias a sus fiestas y convenciones, la demanda de magos está garantizada

Las actuaciones esporádicas en lugares distintos, y para un público diferente cada vez, son el día a día de un mago, aunque existen más salidas laborales. De forma complementaria a los propios shows, pueden impartir clases y conferencias, ejercer de asesores de "efectos mágicos", o colaborar en el montaje y puesta en escena de algún evento, como hacen Ana Tamariz y Jorge Blass, quien ha prestado asesoramiento en el conocido musical "La Bella y la Bestia".

El salario

Con respecto al salario, cabe destacar que en esta profesión el sueldo fijo no existe. Los magos trabajan, sobre todo, a base de "bolos", según señala Roma, con una duración media de cuarenta y cinco minutos, por la que pueden ganar desde 100 euros -en el caso de un aficionado con un espectáculo sencillo- hasta 5.000 ó 6.000 euros cuando se trata de grandes figuras, con una representación más elaborada. Por su parte, Jorge Blass asegura que, al haber pocos ilusionistas profesionales, existe una gran demanda y por lo tanto "un mago puede ganar 2.000 euros al mes perfectamente. Y en una buena época, más". En ciertos momentos del año, especialmente en Navidad con todas las convenciones de empresa, todos los ilusionistas profesionales están ocupados con actuaciones y hay empresas que no encuentran a un mago que pueda amenizarles la velada, según añade el joven mago.

Los ingresos, que oscilan entre 100 y 6.000 euros por actuación según el nivel del mago, pueden alcanzar los 2.000 euros mensuales

Además de los gastos en cuotas que lleva el ser autónomo, la Sociedad General de Autores cobra a los ilusionistas por sus espectáculos en lugares públicos como un teatro o equivalente. En el régimen de tarifas de la SGAE existe un apartado referente al < a href="http://www.sgae.es/resources/ilusionismo.pdf">"Ilusionismo y prestidigitación" que establece el cobro -por derechos de autor- del 4,5% de los ingresos en taquilla por cada representación, tras la deducción del IVA, "siempre que las obras utilizadas sean como complemento de números de ilusionismo o prestidigitación exclusivamente". Si la duración de los recursos con "copyright" durante una actuación supera la mitad de ésta, el porcentaje de la tarifa de la Sociedad de Autores asciende al 10%. Una medida que no convence a los ilusionistas, que la consideran injusta al estar obligados a pagar una cuota de autores sin percibir nada a cambio.

Los profesionales, como señala Jorge Blass, están luchando para que la SGAE o la Fundación Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE) reconozca su labor. Desde la AISGE, sin embargo, parecen no pensar en cambios y confirman que la Ley de Propiedad Intelectual no incluye a los ilusionistas, que a efectos legales tienen tantos derechos como un presentador de televisión o un torero por sus interpretaciones en público, es decir: ninguno desde el punto de vista del "copyright".

CUALIDADES IMPRESCINDIBLES PARA SER MAGO

Aun existiendo una importante demanda, tener la magia "como una profesión única y exclusiva es difícil", según asegura Josep Roma. En Barcelona sólo quince ilusionistas se ganan la vida al cien por cien con sus trucos, y lo mismo sucede en ciudades como Madrid o Sevilla. Según los cálculos del presidente de los magos españoles, en España hay unos ochocientos aficionados que realizan alguna actuación esporádica y tan sólo algo más de cincuenta que se dedican a ello de forma profesional. Jorge Blass, un poco más generoso en las cifras, estima que hay entre cien y ciento cincuenta expertos.

Ambos coinciden en que para ser mago no basta con aprender acudiendo a cursos o conferencias, ni es suficiente con investigar y experimentar por cuenta propia. No hay que olvidar que se trata de un artista que actúa ante un público, por lo que los dos destacan que un buen mago ha de tener:

  • Dotes de comunicador
  • La capacidad para transmitir su ilusión y entusiasmo a sus espectadores
  • Muchas horas de estudio. Hay que ensayar, tener la técnica muy dominada, ser disciplinado para ensayar horas y horas, tomar clases de arte dramático... El mago se tiene que preparar no sólo en la magia, sino también en otras facetas. De hecho, los ilusionistas pueden dedicarse bien a la magia cómica, a la magia de escena (espectáculos ante un gran público), o a la magia de cerca...

    Además, hay estudios como los de Psicología -carrera que Blass estudió dos años- , que son muy útiles para esta profesión. La magia, según indica, es un 70% psicología, "engañar a la percepción, conocer a los espectadores, saber de un grupo de personas quién es el líder, desviar su atención, hacer que miren donde tú quieres o simplemente hacer que recuerden lo que tú quieras.., engañar entre comillas".

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