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Defienden que el choque del meteorito fue tan violento que la extinción ocurrió en menos de un día
La mayoría de los paleontólogos afirma que el asteroide que cayó hace 65 millones de años, en lo que hoy es la localidad mexicana de Chicxulub, acabó con los dinosaurios. Sin embargo, esta desaparición no fue paulatina, como se creía hasta ahora. Un equipo de investigadores estadounidenses defiende que el choque fue tan violento que la extinción ocurrió en menos de un día. Douglas S. Robertson, Malcolm C. McKenna y Owen B. Toon, de la Universidad de Colorado, junto a Jason A. Lillegraven, de la Universidad de Wyoming, han publicado esta nueva interpretación de la extinción del Cretácico en el último número del boletín de la Sociedad Geológica de América (GSA). El título del artículo, "Supervivencia en las primeras horas del Cenozoico", adelanta el panorama apocalíptico que se describe en el texto.
Hace 65 millones de años, una roca de unos diez kilómetros de diámetro se precipitó sobre lo que ahora es la Península de Yucatán. El impacto, que abrió un cráter de 180 kilómetros de diámetro, desencadenó una onda expansiva "equivalente a la explosión de 100 millones de megatones de TNT", en palabras de Robertson. Trozos del asteroide y de la propia corteza terrestre salieron despedidos hacia el espacio para caer después y cubrir el mundo entero con una tormenta de fuego. "El calor de la reentrada de esos fragmentos de materia eyectada hizo que el cielo se volviera rojo", afirma Robertson. Todos los grandes dinosaurios no avianos y los pterosaurios -los reptiles voladores- murieron en unas pocas horas. Los que no fueron desintegrados por la explosión, acabaron achicharrados por el golpe de calor, la caída de fragmentos ardientes y los incendios masivos. Sólo sobrevivieron aquellos pequeños animales que vivían en el agua, eran anfibios o estaban a cubierto en sus madrigueras. Entre los supervivientes se encontraban, obviamente, los pequeños mamíferos de los que descendemos los humanos.
La novedad del planteamiento de Robertson y sus compañeros es que convierte un proceso entendido hasta ahora como relativamente largo en una desaparición instantánea. Después de que los científicos Luis y Walter Álvarez, padre e hijo, propusieran la hipótesis del asteroide, los paleontólogos habían desarrollado un modelo para describir la extinción como un proceso paulatino. Según esta versión, el impacto cubrió la atmósfera con una densa capa de polvo y ceniza. La falta de luz solar causó una especie de invierno nuclear que impidió el desarrollo normal de las plantas. La población de herbívoros descendió, lo que, a su vez, dejó sin alimento a los carnívoros... Toda la cadena trófica entró en crisis y las poblaciones de animales descendieron en picado.
Los dinosaurios desaparecieron en cuestión de milenios. Mucho tiempo para la escala humana, pero un proceso rápido desde el punto de vista de la evolución. Ahora, Robertson y su equipo han reducido este episodio a un parpadeo, al explicar la extinción como el efecto inmediato de una catástrofe planetaria.
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