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Este fenómeno astronómico no volverá a ser visible en Europa hasta 2117
A las 07:20 horas de mañana martes, Venus y la Tierra se verán las caras de cerca, pero en este cruce de caminos el segundo planeta del Sistema Solar se interpondrá entre el Sol y nuestro planeta, separándolos por unas horas. Se trata de una alineación planetaria muy esperada por los astrónomos. No en vano, Venus no se posiciona exactamente entre la Tierra y el Sol desde 1882.
El tránsito de Venus, que así es como se denomina a este fenómeno, se produce en pares de eventos separados por poco más de cien años, de modo que un humano podría sobrevivir en esta ocasión a dos alineaciones, si bien habría de estar dispuesto a cruzar la mitad de la Tierra para observar la que tendrá lugar en 2012. Y es que en Europa el avistamiento no volverá a ser posible hasta el próximo 2117, por lo que la observación de este fenómeno cósmico tan singular se aguarda con expectación entre aficionados e investigadores en materia astronómica.
Durante las 6 horas y 12 minutos que Venus se interpondrá entre la Tierra y el Sol, se podrá observar a contraluz cómo su redonda silueta describe una trayectoria curva a través del tercio sur del astro rey, dando cuenta aproximada de las magnitudes de ambos cuerpos celestes.
Va a ser, por tanto, un martes intenso para los observatorios de media Europa que participan en el proyecto COROT, una iniciativa internacional que investiga la acción de ciertos parámetros estelares (luz emitida, convección, rotación...) para llegar a comprender la naturaleza de estos cuerpos y localizar nuevos planetas fuera del Sistema Solar. "El tránsito de Venus será una ocasión excepcional para obtener parámetros más exactos sobre la órbita de este planeta. Podemos saberlo midiendo la cantidad de luz solar que Venus roba a la Tierra en estas horas", explica el exponente español del programa, el investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, Rafael Garrido.
Riesgos importantes
De una observación del fenómeno sin la debida protección se derivan riesgos importantes. La falta de precauciones podría ocasionar lesiones corneales como la queratitis, producidas principalmente por la radiación ultravioleta, que resulta dolorosa aunque reversible en algunos días. Hay además riesgos de lesiones retinianas, provocadas por los efectos tóxicos de la radiación solar sobre las células de la retina. En este caso, pueden ser lesiones irreversibles y conducir a una degradación significativa, incluso total, de la visión.
Los oftalmólogos recomiendan utilizar gafas de soldador o las denominadas "gafas de eclipse", que llevan una doble capa de polímero o mylar aluminizado. Estos materiales se degradan con el tiempo, por lo que sólo deben utilizarse una vez.
Conviene asimismo tener en cuenta que las gafas convencionales no son adecuadas y tampoco otros trucos, como el emplear un cristal ahumado o radiografías. También se recuerda que las protecciones seguras no permiten utilizar instrumentos ópticos; no es seguro, por ejemplo, emplear gafas de eclipse para mirar por unos prismáticos, dado que se concentra la luz solar.
La observación más segura es la que utiliza un sistema de proyección para obtener una imagen del Sol sobre una pantalla o cartulina. Ésta es la opción más conveniente porque no entraña una exposición directa a los rayos solares. Finalmente, se recomienda que la observación del Sol nunca se prolongue más allá de unos segundos, dejando después un buen tiempo de descanso antes de volver a ver a través del filtro.
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