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La gramínea Lehmann lovegrass, introducida en el país en 1930, es incluso capaz de sobrevivir al fuego
La gramínea de maleza, Eragrostis lehmanniana Nees, conocida en inglés como Lehmann lovegrass, que fue introducida en América, no sucumbe al fuego. Así lo indican investigadores de la Universidad de Arizona, en Tucson (EE. UU.), en un nuevo estudio que se presentará el próximo jueves, 5 de agosto, en la reunión anual de la Ecological Society of America, que tendrá lugar en Oregón. El hallazgo se considera una mala noticia para los responsables de mantener un control sobre las hierbas introducidas o no nativas. El fuego ha sido, hasta ahora, una forma de restaurar las hierbas nativas y de prevenir la expansión posterior de las especies no nativas. Con independencia de la época del año, cuando se quemaba Lehmann lovegrass, ésta volvía a crecer y, en algunos casos aumentando en fuerza y en cantidad.
Los responsables del control de los recursos naturales han estado buscando formas de atajar la expansión de Lehmann lovegrass, introducida en 1930 para controlar la erosión y alimentar al ganado. Desde entonces, esta hierba, de gran fecundidad reproductiva (una sola hebra puede contener hasta 300 semillas), ha ido apoderándose de otras hierbas y matas nativas, especialmente en el sur de EE. UU. y en Centroamérica, lo que supone, según los especialistas, una grave alteración del ecosistema.
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