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La huella digital genética cumple 20 años

Este descubrimiento revolucionó la práctica forense y judicial en todo el mundo

  • Fecha de publicación: 13 de septiembre de 2004

El lunes 9 de septiembre de 1984 el profesor Alec Jeffreys sacó del tanque de revelado, en su laboratorio G18, en la planta baja del departamento de Genética de la Universidad de Leicester (Reino Unido), una fotografía que mostraba una imagen parecida a un código de barras, como los que se imprimen en los envases de los productos para su identificación en caja. Sir Alec Jeffreys había inventado aquel día la huella digital genética, uno de los descubrimientos científicos que ha tenido mayor impacto en la vida de millones de personas.

"Nunca me propuse como objetivo encontrarla y el hallazgo fue casual, como ocurre a menudo en la ciencia", decía estos días el experto en un despacho de la universidad inglesa. "La realidad es que investigaba la variabilidad genética con carne de foca y, como recibía alguna financiación del Consejo de Investigación Médica, hice alguna cosa con los humanos para justificar los fondos".

El problema de la variabilidad era su área de interés desde que, al terminar sus estudios de bioquímica en Oxford, se apartó de las materias que había estudiado para dedicarse a la genética, primero en Amsterdam y, después, en el nuevo departamento creado en Leicester.

Jeffreys buscaba en los genes información que le diera pautas para entender mecanismos de la evolución o causas y procesos de diseminación de las enfermedades. En sus pesquisas con carne de foca y luego con el personal de su laboratorio, se comenzó a centrar en zonas hipervariables de los genes, que contuviesen diferencias nítidas entre dos humanos. Las encontró, las trató con rayos y las fotografió.

"Sólo reclamo mi mérito en dos cosas", dice el científico. "La primera es darme cuenta del impacto que podría tener ese hallazgo y la segunda es haber llamado huella digital genética a lo que en realidad tendría el nombre científico de perfil de bloques de minisatélites genéticos tartamudeantes e idiosincráticos".

La fotografía obtenida aquel 9 de septiembre por el profesor Jeffreys se conseguía mediante la extracción de material de la saliva o el pelo de una persona, y aquella imagen tan parecida a un código de barras era única para cada individuo con un porcentaje abrumador de fiabilidad.

Etiquetas:

digital, genética, huella




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