Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Sus autores trabajan con la idea de modelos individualizados que remarcan las características propias de cada cara
Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) han desarrollado una investigación con técnicas de biometría facial que ha culminado en un sistema que reconoce el rostro de cada persona con las características más reseñables de su cara con una precisión de hasta un 95%.
La biometría facial, técnicas de reconocimiento basadas en los rasgos del rostro, busca las diferencias de la cara de una persona con respecto a las demás. Sin embargo, esta investigación ha abordado el tema desde un punto de vista diferente. "La diferencia entre nuestro trabajo y la mayoría de los que aparecen en este campo es la idea de modelos individualizados", explica uno de los autores de la investigación, el matemático David Delgado Gómez, del Departamento de Estadística de la UC3M. "Nuestro objetivo es crear un modelo para cada persona que remarque las características más discriminantes de cada rostro, como una especie de DNI facial", apunta.
La idea surgió al pensar en los datos que se aportan al preguntar por una persona que se desconoce. "Nuestra forma de describirla sería mediante algunas características que el resto no posea, como por ejemplo la mujer alta de ojos azules o el chico calvo con barba. Intentamos aplicar esta idea a nuestro algoritmo", comenta el profesor Delgado, que ha desarrollado este trabajo junto a investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y del grupo de modelaje matemático de la Universidad Técnica de Dinamarca.
Lo normal es que un sistema de biometría facial conste de tres componentes. Hace falta una cámara que registre una imagen, un software que determine si en esa imagen aparece alguna cara y defina la geometría del rostro (la disposición de los ojos, nariz, boca, etc.), y un sistema que sea capaz de clasificar todos esos elementos para diferenciar entre unas y otras personas.
La parte más complicada es la combinación de la geometría y la textura de la cara, según los investigadores. "Con sólo la información geométrica se obtienen clasificaciones muy bajas, por lo que combinamos esta información con la proveniente de las texturas para obtener un modelo más robusto y se nos ocurrió una forma estadística de combinarlas que dio buenos resultados", explica Delgado. Cuando este sistema se utiliza en un entorno controlado puede alcanzar el 95% de precisión, aseguran los investigadores tras realizar diversas pruebas.
Los científicos indican que la principal complicación al utilizar este tipo de sistemas es la iluminación, que puede cambiar el color de la cara. Otro de los retos a los que se enfrentan es el paso del tiempo, porque según envejece la persona puede cambiar el rostro, engordar o adelgazar, aparecer arrugas, lo que puede engañar a los clasificadores. En cambio, indican los investigadores, tiene una gran ventaja frente a otros sistemas biométricos, ya que no necesita la interacción directa de la persona, como ocurre por ejemplo con la identificación por huella dactilar o por el iris.
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI