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El software está dirigido a la adquisición de vocabulario entre el alumnado infantil
Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga (UMA) ha desarrollado varios programas informáticos relacionados con la adquisición de vocabulario entre el alumnado infantil para que puedan entender mejor los textos que leen. Muchos textos infantiles, aunque sea paradójico, utilizan un vocabulario complicado para los menores, explica Antonio García Velasco, titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la citada facultad y coordinador del equipo.
Velasco indica que "Atril-e" es un software educativo que pretende la mejora en la lectura y escritura de los más pequeños. Además permite aprovechar los recursos con los que contaba el grupo, como el Vocabulario Básico de los Niños Malagueños (VBNM), que es el conjunto de léxico básico que tienen los menores de entre seis y siete años, con un total de 6.227 palabras, establecido a través de entrevistas a centenares de alumnos de la provincia, añade.
El programa "Atril-e", que nació como un experimento para un proyecto educativo donde se utilizó a un grupo piloto de alumnos de Educación Infantil, elabora a partir de cuentos e imágenes diversos juegos y actividades enfocadas al aumento de la lectura y de la capacidad de comprensión. Además, el programa archiva todo lo que hace el alumno, cuánto tiempo dedica a cada ejercicio o a la lectura, y en qué nivel se encuentra. "Todo esto facilita el seguimiento del profesor", asegura el coordinador.
Una de las mayores preocupaciones de los profesores y maestros es el "bajísimo índice en la comprensión de la lectura que tienen los alumnos", afirma este investigador de la UMA. Para establecer que el programa utilice textos adecuados al nivel de una clase, existe otra herramienta informática elaborada por este grupo, llamada "Agrado", que analiza un texto y arroja una serie de parámetros que recogen el índice de lecturabilidad y comprensibilidad, es decir, la facilidad o dificultad de lectura que puede tener un texto, siempre con base en el VBNM, detalla Velasco.
"Podríamos coger cualquier texto y ver si se pasa o no de ese vocabulario básico", apunta Velasco, quien especifica que la ventaja de este programa es que el docente puede tener un seguimiento del aumento de vocabulario de sus alumnos, mientras que ellos pueden conocer el significado del léxico con un simple "clic". Además, para establecer la facilidad al leer, el programa "Agrado" cuenta las palabras de tres sílabas que se encuentran en el texto, ya que requieren un mayor esfuerzo para entenderlas y pronunciarlas. También tiene en cuenta el promedio de palabras por oración, que depende de la capacidad de memoria. "Si la frase es muy larga, los niños pierden la relación que existe porque no se acuerdan", explica el investigador.
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