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Psicólogos y pedagogos recomiendan a padres y madres no alarmarse ante los lloros y pataletas de los más pequeños
Pataletas, lloros y gritos en busca de sus padres y madres. ¿Es normal esta actitud de los más pequeños cuando acuden las primeras veces a las aulas? La respuesta de psicólogos y educadores es que depende especialmente de la edad que tengan. En general, puede decirse que a mayor edad menores dificultades presentan niños y niñas para enfrentarse a situaciones estresantes, dado que pueden expresar cada vez mejor sus sentimientos mediante el lenguaje. Pero una buena integración en las aulas también depende de la actitud y la previsión de los padres, así como de la habilidad de los profesores para que esas reacciones -al principio los niños interpretan como un abandono el quedarse en la guardería o el colegio- cesen lo antes posible.
La incorporación de los más pequeños a las aulas significa la entrada del niño en un mundo completamente nuevo. Según Mª Jesús Álava Reyes, especialista en Psicología Educativa con más de 20 años de experiencia, es un momento delicado en la vida del menor que puede ser "más o menos problemático dependiendo de su edad".
Álava Reyes, que también fue directora de la escuela infantil del Ministerio de Fomento, indica además que los padres deben conocer las etapas de desarrollo de los niños para saber responder y no inquietarse por ciertos comportamientos. Veamos algunos de los matices que establece con arreglo a la edad en el tema que nos ocupa:
Los niños que ya tienen siete o más años se enfrentan a este primer día con gran entusiasmo, aunque siempre hay excepciones. Así lo explica Bravo Herreros, haciendo referencia, por ejemplo, a niños excesivamente apegados a los padres, a los que llegan por vez primera al centro o a los que provienen de otro país o provincia, sin olvidar a aquellos para los que, por diversos motivos, el colegio es fuente de tensión (por dificultades de aprendizaje, un posible acoso por parte de compañeros, etc.). Pueden protestar, pero en general esperan los primeros días de clase con verdadero anhelo. Normalmente acusan los saltos de enseñanza Primaria a Secundaria y también el cambio de profesor, pero es a partir de los 12 años cuando se empiezan a presentar etapas conflictivas. "En este periodo el diálogo abierto es la mejor ayuda que pueden recibir estos jóvenes", subraya Álava.
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