Entrevista

Javier de Lara, Presidente de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical (COAEM)

Aún tenemos que justificar la utilidad de la música en el sistema educativo
Por Marta Vázquez-Reina 27 de abril de 2008
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Imagen: CONSUMER EROSKI

El proceso de reforma del sistema educativo español iniciado con la Ley Orgánica de Educación ha traído de la mano considerables cambios en la estructura de la enseñanza musical en las aulas de nuestro país. Javier de Lara, Presidente de la Confederación de Asociaciones de Educación Musical (COAEM), que agrupa a los miembros de las distintas federaciones y asociaciones de profesores de música de las diferentes comunidades autónomas, explica cuáles son los principales problemas que afectan a la educación musical. Profesor Superior de Piano y de Solfeo, Teoría de la Música, Transposición y Acompañamiento en un instituto de secundaria de Badajoz, Lara expresa el interés y el compromiso del profesorado porque se logre una verdadera integración de la formación musical en el sistema educativo.

Tras la aprobación de la Ley Orgánica de Educación, ¿cuáles son los principales cambios que ha sufrido la enseñanza musical en los centros escolares?

Los cambios hay que analizarlos en dos sentidos: la programación de la asignatura y su asignación horaria. En cuanto a la programación, tanto los objetivos como los contenidos de esta asignatura han incrementado su carácter procedimental, es decir, ya no son tan importantes los conceptos que el alumno haya memorizado, sino si realmente sabe llevarlos a la práctica y aplicarlos en los contextos adecuados. Bajo nuestro punto de vista, esto es muy positivo, ya que consideramos que ante todo el alumno ha de interiorizar la asignatura e incorporarla a su vida diaria como una herramienta más de disfrute, conocimiento y consciencia del mundo sonoro que le rodea. Además han pasado a segundo plano algunos aspectos historicistas que profundizaban en la “música clásica”, dejando ahora espacio para el trabajo con músicas más cercanas a la realidad de los alumnos.

Sin embargo, el horario dedicado a la asignatura se ha visto reducido.

En algunas comunidades la asignatura ha quedado prácticamente “de adorno”

Efectivamente, el nuevo planteamiento de la asignatura en su carga horaria es nefasto. En Primaria, en algunas comunidades la asignatura ha quedado prácticamente “de adorno”, una sesión de 40 o 45 minutos cada dos semanas, o incluso nada, según el centro y la asignación del profesorado; por otra parte, en Secundaria, además de reducir significativamente su presencia horaria, en el mejor de los casos, ha adquirido el rango de optativa en la mitad de los cursos en los que se imparte. Asimismo, se ha perdido, donde existía, la continuidad de un curso a otro, con lo que esto implica para la correcta impartición de esta materia, y para su imagen en el sistema educativo.

¿Sobre qué base se sustenta esta reducción de las horas de enseñanza musical en las aulas?

Las razones hemos de buscarlas, en principio, en nuestra propia herencia cultural. En España siempre se ha considerado la música como un mero divertimento, por lo tanto hasta hace muy poco apenas ha tenido sitio en la educación. A partir de la LOGSE empezaron a experimentarse algunos cambios y ya nadie duda de las bondades de la música en estos ámbitos. Sin embargo, determinadas coyunturas han hecho que aparecieran nuevas asignaturas, y algunos informes europeos han contribuido a que se replanteasen de nuevo las políticas educativas. No vamos a negar que haya que revisar métodos, lo que no entendemos es que se retroceda volviendo a antiguas recetas, y en cierto modo, tirando por la borda mucho trabajo, muy bien hecho, y que estaba empezando a obtener grandes resultados ante los nuevos retos a los que tenemos que enfrentarnos en la sociedad actual.

¿Cómo se traduce este cambio en términos numéricos?

Si nos fijamos en la LOE y la comparamos con la asignación de horas que se contemplaban en la LOGSE, aparentemente ha aumentado la carga horaria de Música. Por aquel entonces el mínimo contemplado era de 70 horas lectivas anuales. Sin embargo, en cada comunidad autónoma la carga lectiva real ascendía a 210 horas. En la actualidad, este margen es inviable debido a la aparición de la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía, el incremento de horas en matemáticas, lengua o ciencias naturales que han realizado algunas administraciones autonómicas, o la presencia de la lengua propia de la comunidad autónoma, incluso de una segunda lengua extranjera en primaria. El resultado es una reducción drástica de horas de música, a pesar de las apariencias.

Además de la lógica implicación de los profesores de la materia en contra de esta reducción, ¿ha respondido el resto de la comunidad educativa (padres, alumnos, profesorado) a esta medida?

No pretendemos crear rivalidades o malos entendidos entre asignaturas

En general, las modificaciones horarias no han sido entendidas por la mayor parte de los compañeros. Un número elevado nos ha mostrado su apoyo en campañas de firmas. Pero es un tema escabroso. En ningún momento pretendemos en esta Asociación crear rivalidades o malos entendidos entre asignaturas. Por parte del alumnado sí ha habido quejas significativas, ya que ha visto como repentinamente son sustituidas sus horas de Música por clases de Matemáticas o Educación para la Ciudadanía. En cuanto a los padres, también han aparecido voces discrepantes con la reducción, sin embargo, todavía es pronto para que asignaturas con tan poca tradición en nuestro sistema educativo susciten grandes movilizaciones en un sector como el de los padres que, por ende, no ha contado con dicha formación, y por tanto desconoce las aportaciones de esta área.

¿Existen muchas discrepancias en las enseñanzas musicales entre las distintas comunidades autónomas?

Las diferencias curriculares entre unas comunidades y otras son bastante significativas, sobre todo en cuanto a la cantidad y distribución de las horas. Pero lo realmente llamativo es que por culpa de la calidad de optativa a la que la asignatura ha sido sometida, las diferencias entre unas ofertas educativas y otras surgen, no ya de un centro a otro, sino incluso de un año a otro en un mismo centro, en el caso de centros pequeños, donde la organización de grupos resulta más complicada.

¿Qué aporta a los alumnos el aprendizaje musical?

Cuando un niño o un adolescente hace música con el resto de la clase está aprendiendo a vivir en armonía consigo mismo y con los demás

Está claro que un sistema que aspire a dotar de una educación integral a su alumnado tiene que contemplar la vertiente cultural y artística de la formación. Lo que parece que cuesta más entender es que cuando un niño o un adolescente hace música con el resto de la clase, no sólo está potenciando su faceta creativa e interpretativa, sino que también está desarrollando su capacidad de escuchar, de entender y respetar al otro, de valorarse a sí mismo, de trabajar en equipo, de disfrutar con músicas de otras culturas… En definitiva, está aprendiendo a vivir en armonía consigo mismo y con los demás. Ignoro si valores como la tolerancia y el respeto se aprenden mejor con la Educación para la ciudadanía, o si las proporciones aritméticas se asimilan dedicando horas y horas a hacer ejercicios de matemáticas. Pero sí puedo asegurar con rotundidad que todas estas habilidades se interiorizan y vivencian cotidianamente en el Aula de Música.

Se han realizado varias investigaciones que ratifican el importante papel que la música ejerce en la potenciación de otras capacidades.

Exacto, son innumerables los estudios, tesis, investigaciones, artículos sobre este tema. Pero lo interesante es que, desde hace ya mucho tiempo, estos estudios se están llevando a la práctica de un modo sistemático, dado que se sabe que los resultados son muy satisfactorios.
Lo que resulta increíble es que a estas alturas todavía tengamos que estar justificando la presencia de la música en un sistema educativo que busca la coherencia y que apuesta por la adquisición de las Competencias Básicas de su alumnado.

¿Qué evidencian estas investigaciones?

Sabemos, por ejemplo, que cuando realizan una audición de una obra musical están desarrollando: su capacidad de concentración, de análisis, su orientación espacial y temporal, el pensamiento abstracto, la memoria a corto, medio y largo plazo, y un larguísimo etcétera de capacidades. Según un estudio de la Universidad de Hong Kong, los niños que estudiaban Música memorizaban más palabras de una lista dada que los que no estudiaban, debido a que la Música desarrolla la parte izquierda del cerebro, encargada además de las aptitudes musicales, de la memoria verbal. Otro estudio realizado por la Universidad de Northumbia (Reino Unido) demuestra que un grupo de 600 niños con una formación musical temprana había mejorado su capacidad lingüística y matemática, volviéndose más precisa, atenta y receptiva.

¿Disfrutan los alumnos con esta asignatura?

Tenemos la suerte de poder entrar por “la puerta de atrás” de las mentes de nuestros alumnos

Ahí está la clave del asunto. Yo siempre comento con mis compañeros que nosotros tenemos la suerte de poder entrar por “la puerta de atrás” de las mentes de nuestros alumnos. Nos resulta fácil hacer que las actividades sean atractivas para ellos. En ocasiones mis compañeros me piden que refuerce sus contenidos trabajando la vertiente musical de la literatura medieval, o una canción en inglés que trabaja con los verbos en pasado, o las fracciones en matemáticas.

¿Qué opciones les quedan a aquellos alumnos que muestran un verdadero interés por la enseñanza musical?

Como medida extraordinaria, en algunos centros hemos optado por realizar actividades musicales en los recreos para aquellos alumnos que con la nueva Ley “se han quedado con las ganas”. Por otra parte siempre está la opción de acceder a los Conservatorios de música o a las Escuelas de Música presentes en muchas localidades, pero, en general, las enseñanzas regladas de música están encaminadas a aquellos que quieran dedicarse profesionalmente a la música. Esta es nuestra gran reivindicación, ¿por qué no se puede dar una enseñanza musical de calidad a las personas simplemente para que comprendan este lenguaje, puedan disfrutar de él, analizarlo, tener capacidad de crítica, y además ampliar su cultura?

Qué opinión le merece la nueva vía de Bachillerato de “Artes escénicas, música y danza”.

Antes los alumnos podían elegir hasta dos asignaturas de música en Bachillerato, ahora esta opción desaparece

Hay que decir que estamos aún a la espera de conocer la estructura definitiva que adoptará esta etapa educativa en cada comunidad autónoma. En principio el planteamiento es bueno, pues aunque ya se venía haciendo algo parecido a partir de convalidaciones de asignaturas en los institutos, ahora parece que la norma ha adquirido rango de ley. Además, se han creado nuevas asignaturas y probablemente se ayude así a compatibilizar horarios y a reducir desplazamientos de los alumnos. Pero el problema es que se trata de una educación destinada a una minoría del alumnado, que quiere dedicarse profesionalmente a la música. A cambio de esto, desaparece por completo cualquier rastro de música que pudiera haber en cualquiera de los restantes bachilleratos. Hasta ahora los alumnos podían elegir hasta dos asignaturas de música en esta etapa educativa, “Música” en primero e “Historia de la Música” en segundo. Todo esto desaparece en el planteamiento del Ministerio.

Dejando de lado los centros escolares, ¿cómo describiría el panorama de cultura musical en nuestro país?

Depende mucho de unas regiones a otras. Hay comunidades, como la valenciana, en la que parece que los niños “nacen con una trompeta bajo el brazo”, en muchas otras, sin embargo, los niños que quieran estudiar un instrumento tienen que recorrer grandes distancias para recibir clases de una mediana calidad. Esto, unido a todo lo que hemos comentado ya, hace que el analfabetismo musical continúe siendo en España una enfermedad cultural endémica.

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