Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Diversos estudios garantizan su validez para ayudar al desarrollo humano de los jóvenes
Durante años, los juegos de rol han supuesto un tabú para una parte de la sociedad, debido en gran medida a la mala fama que les han acompañado desde mediados de la década de los 90 del pasado siglo. En principio, aquello fue así debido al desconocimiento que se tenía de los mismos y a los acontecimientos mediáticos que lograron identificar estas prácticas con personas de carácter antisocial que podían llegar, incluso, a matar. Sin embargo, expertos en pedagogía y psicología, avalados por instituciones como el Ministerio de Educación y Ciencia, niegan tales imputaciones y apuestan por el uso de estos juegos en procesos generales de aprendizaje y socialización o en casos de terapia con jóvenes inadaptados. ¿Qué aportan estos juegos? ¿Qué argumentos se utilizan para decir que son peligrosos?
Los juegos de rol conforman una actividad lúdica que practican periódicamente alrededor de cien mil jóvenes españoles, de entre 15 y 25 años principalmente, y más de veinte millones en todo el mundo. Su máximo auge tuvo lugar hace poco más de un cuarto de siglo en Estados Unidos, inspirado en la temática y la estética de libros como 'El Señor de los Anillos' o 'El Hobbit', publicaciones que evocan ambientes fantásticos y de leyenda. Pero el momento en que se empieza a cuestionar este juego es en 1994, cuando se cometió un terrible asesinato conocido como el 'crimen del rol'. Entonces, la alarma social, motivada por el desconocimiento de la sociedad ante aquellas prácticas, propició la asociación de éstas con efectos dañinos para el desarrollo de la personalidad. Sin embargo, los años y varios estudios realizados por expertos en psicología y pedagogía han dado la vuelta científicamente a aquella percepción generalizada hasta el punto de recomendar su uso -el de los juegos- en procesos de socialización entre adolescentes.
En este sentido, desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid señalan en un estudio realizado a instancias de la Oficina del Defensor del Menor, que los datos obtenidos no apuntan a la existencia de una relación causa efecto entre los juegos de rol y la aparición de conductas antisociales. Los autores del análisis, los doctores Esteban Jodar y Vecina Jiménez indican que los casos puntuales de adolescentes 'roleros' con comportamientos anormales se explican por factores personales que derivan en la obsesión por este tipo de juegos o por cualquier otra circunstancia. Independientemente de lo dicho, los redactores de este informe apuntan a que, como en cualquier otra actividad, los juegos de rol "son susceptibles de ser usados incorrectamente". Por ello consideran oportuno adoptar determinadas indicaciones.
Así, el gremio de psicólogos madrileños recuerda que los juegos de rol deberían empezar a ser practicados a partir de los 12 años, "y no porque antes supongan un peligro, sino porque su complejidad no los hace accesibles a niños de menor edad". Asimismo, Esteban Jodar y Vecina Jiménez estiman que los padres deberían procurar familiarizarse con estos juegos, sus características, normas y contenidos. "De ese modo tendrían una idea realista de los mismos, al margen de estereotipos y prejuicios negativos, que les permitiría elegir las versiones y temáticas que fomentaran los aspectos educativos y positivos de participación social, interacción, creatividad, autocontrol o capacidad en la toma de decisiones".
En este sentido, desde el Colegio de Psicólogos de Madrid aseguran que la eliminación de estereotipos negativos y el énfasis en sus rasgos positivos permitiría convertir los juegos de rol "en una valiosa herramienta de intervención social con adolescentes para la promoción activa de actitudes y conductas positivas relacionadas con la tolerancia, la coeducación, la educación para la paz y la prevención de conductas antisociales". Ahora bien, si quienes juegan son asesinos, racistas y psicópatas, da igual el juego al que jueguen, "porque encontrarán una excusa perfecta para salir y matar". Así, por lo menos lo afirma un reciente estudio sobre los juegos de rol editado por el Centro Nacional de Información y Educación Comunicativa del Ministerio de Educación y Ciencia. Al respecto, el citado texto apunta que eso es lo que ocurrió en el caso del crimen de Madrid de 1994, en el que dos jóvenes asesinos mataron a un empleado de la limpieza. Jugaban a una versión inventada por ellos llamado 'Razas', "un juego ideado por una mente enferma" y que no tiene nada que ver con los alrededor de 400 juegos de rol en más de una docena de idiomas que se pueden encontrar en las librerías.
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI