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Colonias de verano

En los últimos años los campamentos se han especializado en materias concretas con el fin de adaptar la oferta a los gustos de los jóvenes

Las colonias de verano han experimentado una importante evolución. Lejos de desaparecer, en los últimos años están cada vez más solicitadas tanto por padres y madres que trabajan fuera de casa como por los escolares que disfrutan de más tiempo libre durante el periodo estival. A los mayores les permite conciliar la vida familiar y laboral, mientras que niños y adolescentes ven en ellas una oportunidad de vivir experiencias diferentes y, en muchos casos, especializadas en las actividades que más les gustan. Deporte, aventura, idiomas o nuevas tecnologías son algunas de las posibilidades. El objetivo es que los jóvenes aprovechen el verano para algo más que descansar, siempre que ellos estén de acuerdo con la actividad y teniendo en cuenta sus preferencias y motivaciones. En este sentido, los padres deben dialogar con sus hijos sobre sus gustos e informarse correctamente de todos los detalles del campamento, ya que durante su desarrollo no suelen estar permitidas las visitas y las llamadas telefónicas son limitadas.

Especialización de la oferta

Las colonias de verano para niños y jóvenes se han convertido en una de las opciones que más éxito tiene, no sólo para quienes las disfrutan sino para sus familias. Pese a que surgieron hace varias décadas, los cambios sociales y la propia evolución de la oferta han permitido que se mantenga en el tiempo e, incluso, que hayan registrado un incremento importante de la demanda. Según explica Joan Segarra, director de Servicios Educativos de la Fundación Pere Tarrés, que gestiona cada verano actividades para más de 15.000 niños y jóvenes catalanes, "los campamentos responden, por un lado, a la necesidad de compatibilizar los calendarios escolares de los hijos y los calendarios laborales de los padres, pero, por otro lado, son un excelente recurso lúdico y educativo". En el primer caso, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo ha sido un factor decisivo que ha influido en un cambio de las necesidades familiares. Además, cada vez es más frecuente que los padres opten por no 'cargar' a los abuelos con el cuidado de los nietos. "Antes había recursos familiares que permitían que en vacaciones los abuelos o las madres que no trabajaban se encargaran de los niños, pero cada vez más las mujeres se han incorporado al mundo laboral y las dinámicas abuelos-padres también han cambiado, lo que ha supuesto un crecimiento muy importante de la oferta y demanda de este tipo de actividades", explica Segarra.

En segundo lugar, los campamentos permiten a sus participantes disfrutar de una actividad en la que el fin es pasárselo bien, a la vez que se aprende a convivir con otras personas que, muchas veces, pertenecen a entornos diferentes. En este sentido, para Segarra, "los campamentos tienen una importancia muy grande desde el ámbito de la experiencia personal, porque implican estar fuera de casa diez o quince días, durmiendo con otros compañeros y viviendo una experiencia muy intensa, lo que contribuye a que el niño desarrolle su autonomía y aprenda todo lo que implica la convivencia". Hay que buscar que los campamentos sean activos y participativos, y que permitan al niño adoptar actitudes positivas sobre sí mismo al mismo tiempo que le ayuden a desarrollar su autoestima.

De esta manera y a lo largo de los años, las colonias de verano han experimentado una especialización temática que les ha permitido centrar sus actividades en un área concreta. Las disciplinas preferidas son idiomas, naturaleza, deportes y aventura, aunque algunas organizaciones ofrecen también la posibilidad de familiarizarse con las nuevas tecnologías (colonias multimedia) o la ayuda a otros con dificultades especiales (colonias de cooperación y solidaridad). "Por primera vez, los más pequeños podrán grabar su propio programa de radio y aprender a doblar películas, mientras que los jóvenes tendrán la oportunidad de crear música y fotografía digital. Además, se han previsto campamentos en los que participarán niños y jóvenes afectados de cardiopatías", explican desde la Fundación Pere Tarrés. El objetivo es combinar la educación en valores con una oferta atractiva y conseguir que los niños aprovechen el tiempo libre del que disponen en verano. "No se trata sólo de atender la necesidad de muchas familias de tener al niño ocupado en una actividad", aclara Segarra.

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