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Acoger a un estudiante extranjero en casa

Las familias anfitrionas pueden mejorar sus conocimientos de idiomas y enriquecerse con la cultura de otro país

  • Autor: Por MARTA VÁZQUEZ-REINA
  • Fecha de publicación: 8 de julio de 2011
Imagen: iSkahn

Alojar a un estudiante extranjero en el hogar durante un periodo determinado de tiempo puede ser una experiencia muy provechosa para todos los integrantes de una familia. Distintas agencias organizadoras de cursos de idiomas o programas académicos para jóvenes de otros países en España ofrecen la posibilidad de ejercer de familia de acogida. Además de los beneficios que reporta el intercambio cultural y lingüístico con el estudiante, en la mayoría de los casos, las familias reciben una compensación económica para solventar los gastos de manutención.

Las familias que abren las puertas de su hogar durante un periodo de tiempo determinado a estudiantes extranjeros que se desplazan a otro país para mejorar sus conocimientos del idioma o completar sus estudios académicos se conocen como "familia anfitriona" o "familia de acogida". En el tiempo de estancia en sus casas, el joven pasa a ser un miembro más del núcleo familiar, ya que el objetivo de estos programas es conseguir su plena integración en la cultura del país a través de la convivencia con la familia.

Los estudiantes pasan por un proceso de selección en sus países de origen

Los estudiantes que participan en estos programas de intercambio pasan en la mayoría de los casos por un proceso de selección en sus países de origen. En estos se valoran, sobre todo, determinadas cualidades personales, como ser abiertos, flexibles, comunicativos y maduros. La edad de los jóvenes oscila entre 15 y 18 años y, en general, cuentan con un conocimiento medio o medio-bajo de la lengua española, que les permite comunicarse, como mínimo, de forma básica.

Beneficios del intercambio

¿Qué beneficios obtiene el hogar de acogida? Tal como señala María Colino, de Get Ready, una de las agencias que gestiona estos programas en España, "la experiencia suele ser muy provechosa". Por una parte, al contar con un nuevo miembro extranjero, las familias se enriquecen con una relación intercultural que les permite "aprender y conocer aspectos desconocidos del estilo, cultura y modo de vida de otros países", apunta Colino.

La convivencia diaria con el nuevo miembro del hogar permite a ambas partes practicar la lengua no nativa

A este aspecto se suma el importante componente idiomático, muy valioso sobre todo para las familias con hijos que están en proceso de aprendizaje del idioma materno del estudiante de acogida. La convivencia diaria con el nuevo miembro del hogar permite a ambas partes practicar la lengua no nativa en un entorno distendido y diferente al del ámbito académico.

Además, aunque la finalidad de participar como familia de acogida no es obtener una compensación económica, la mayoría de las agencias que organizan estos programas de intercambio dotan a las familias de una aportación monetaria en forma de ayuda, por los gastos que implica la manutención del estudiante. En otras ocasiones, en vez de una ayuda económica, las familias se pueden beneficiar de algún tipo de descuento o beca para participar en los programas de idiomas en el extranjero de estas organizaciones.

Cómo apuntarse

Para ser familia anfitriona, primero hay que cumplimentar una solicitud de participación en las organizaciones responsables de los programas de intercambio de estudiante. Aunque la participación en este tipo de programas está recomendada sobre todo para familias con hijos de la misma edad que el joven extranjero, no es un requisito imprescindible. Incluso, en la mayoría de los casos se admiten también familias sin hijos o monoparentales.

Se cotejan los perfiles familiares con los de los estudiantes para asignarles el hogar más adecuado

Después de evaluar las solicitudes, los coordinadores locales de las agencias organizadoras conciertan una entrevista personal y una visita a las familias para verificar que el hogar es adecuado para acoger al estudiante. Posteriormente, se cotejan los perfiles familiares con los de los estudiantes que solicitan el programa para asignarles el hogar que más se adecue a sus características particulares o se envía a las familias un listado de posibles candidatos para que ellas mismas seleccionen el que más les interesa.

A partir de aquí, las familias solo tienen que esperar la llegada del estudiante en la fecha establecida por la organización para iniciar los estudios en nuestro país, que pueden ser cursos de idiomas de corta duración (entre uno y tres meses) o programas académicos parciales (un semestre) o completos (nueve meses). Es frecuente que durante el tiempo de espera hasta la llegada se establezca un primer contacto entre ellos, ya sea por carta, e-mail o teléfono, para empezar a conocerse.

Desarrollo de la estancia

El coste que implica para las familias la acogida del estudiante extranjero es solo el relativo al alojamiento y manutención. Los gastos personales del alumno, así como los relacionados con los estudios (material académico, transporte, clases, extraescolares, etc.), debe abonarlos el propio estudiante o la organización del programa.

La familia no asume ningún tipo de responsabilidad legal sobre el estudiante

Durante la estancia del estudiante en nuestro país, la familia no asume ningún tipo de responsabilidad legal sobre él. La agencia organizadora del intercambio asume la tutoría del alumno durante el programa, se encarga de la matriculación en el centro de estudios que le corresponda y de supervisar a través de un coordinador local la correcta adaptación del estudiante. Esta figura coordinadora es quien debe actuar de intermediaria en caso de que surja alguna duda a las familias o se registre algún problema entre ambas partes.

El papel que corresponde a las familias de acogida es el de actuar como anfitrionas, pero sin modificar de forma sustancial su modo de vida, ya que se intenta conseguir que el estudiante se integre de la manera más natural posible en la cultura de nuestro país. De ellas se espera cariño, afecto, comprensión y un trato semejante al de los demás miembros del entorno familiar. Esto implica que el estudiante se debe adaptar también a las normas, horarios, hábitos y obligaciones comunes del hogar.

Dónde dirigirse

Estas son algunas de las agencias que cada año ofrecen vacantes para familias españolas que desean acoger a un estudiante de otro país. En sus páginas web se puede encontrar toda la información necesaria para solicitar la participación en alguno de los programas de intercambio:


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