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Ahorro, regulación y trasvases los puntos básicos del polémico Plan Hidrológico Nacional que ayer dio la espalda el Parlamento Europeo
El Plan Hidrológico Nacional (PHN) recibió ayer en Bruselas lo que todos sus detractores esperaban, el rechazo del Parlamento Europeo, que aprobó una enmienda en la que se pronuncia en contra de este proyecto y pide a la Comisión Europea que no financie los trasvases que contempla.
El Gobierno presentó a principios de septiembre de 2000 un anteproyecto del PHN en el que se exponían las diversas posibilidades de trasvases a las cuencas españolas y se apostaba por el trasvase desde el Ebro como la mejor solución. Con ello pretendía paliar la sequía y la deficiencia hidráulica del sudeste de la Península y de las cuencas interiores de Cataluña.
El anteproyecto se trasladó al grupo de expertos del Consejo Nacional del Agua (CNA) para su discusión y para que emitiera un dictamen, no vinculante pero que se tiene muy en cuenta, sobre su contenido. El texto del PHN se hizo público en septiembre de 2000 para que tanto el Consejo mencionado como diversos agentes sociales pudieran hacer sus comentarios y presentar alegaciones a la propuesta.
Finalmente, el 30 de enero de 2001, el CNA otorgó su dictamen favorable al Plan Hidrológico Nacional, de manera que el Consejo de Ministros le dio seguidamente, el 9 de febrero, luz verde para que el texto pudiera ser aprobado por el Gobierno tras el debido trámite parlamentario.
Trasvases
Las dos zonas más necesitadas de agua en España son el sudeste y las cuencas internas de Cataluña. Para el sudeste, existen varias alternativas. En primer lugar, un trasvase de agua desde el río Ebro, al que se supone un excedente de 5.300 hectómetros cúbicos (hm3). Otra opción sería trasladar el agua del Alto Duero, aunque sería insuficiente y requeriría también agua del Ebro, y el trasvase desde el Bajo Duero, que tiene un excedente de 3.000 hm3, aunque es una opción cara y con consecuencias ambientales sensibles. La última posibilidad consiste en trasvasar agua del Tajo a través del acueducto Tajo-Segura, aunque dispone sólo de un excedente anual de 1.000 hm3 y necesitaría tomas del Ebro.
Para solucionar las deficiencias de Cataluña, especialmente de Barcelona, se plantea la posibilidad de trasvasar 180 hm3 desde el Bajo Ebro aprovechando infraestructuras existentes o traer agua desde el río Ródano, aunque resulta mucho más caro ya que se trata de un río francés. Finalmente, existiría la posibilidad de trasvasar agua de río Noguera Pallaresa desde el embalse de Talarn.
La opción de la que es partidario el Gobierno es la que obtiene todos los trasvases del río Ebro, por ser la que supone menos costes de ejecución de obra (unos 600.000 millones) y menos impacto ambiental al no tener que construirse nuevos canales o embalses.
Los usuarios beneficiados de los trasvases que finalmente se lleven a cabo pagarán 52.000 millones al año, una parte de este dinero será para amortizar las infraestructuras y el resto para la gestión y mantenimiento de las obras. Además, deberán pagar un canon ecológico fijado por el Gobierno para compensar a las cuencas cedientes, que será el 10% del coste de traslado de cada hectómetro cúbico de agua. El coste es de 0,30 euros (50 pesetas), así que se pagará un canon de 0,003 euros/m3 (5 pesetas), que las cuencas deberán invertir en medio ambiente.
En caso de que salga adelante la opción del Ebro, que es lo que propugna el PHN, la Confederación Hidrográfica de este río recibiría 5.000 millones en concepto de canon ecológico, que irían a Aragón y a las Tierras del Ebro.
Posiciones contrarias
Pero este plan no ha sido acogido con satisfacción por todos. Así, desde el primer momento las asociaciones ecologistas se mostraron contrarias al PHN. Daños irreparables al medio ambiente, uso irracional del agua y el peligro de extinción de los últimos ejemplares de nutria, son algunos de los argumentos esgrimidos por los ecologistas para rechazar el proyecto.
Los "verdes" creen que el Gobierno no ha tenido en cuenta el cambio climático, que dentro de unos años impedirá los trasvases, a la hora de elaborar el plan, y denuncian la gran cantidad de agua que demanda la zona mediterránea.
Los ecologistas afirman que si el Gobierno continúa adelante con las obras, los siguientes afectados serán los animales, en especial la nutria, una especie extremadamente vulnerable que requiere una protección estricta y que desaparecerá si se llevan a cabo 33 de las 110 presas previstas por el PHN.
La comunidad científica, por su parte, contradice al Ministerio de Medio Ambiente. Así, mientras éste sostiene que los trasvases son la alternativa más barata para remediar la escasez de agua, los científicos proponen la instalación de desaladoras en las zonas afectadas como medida más eficaz.
Las plantas desaladoras depuran el agua del mar y la convierten en apta para cualquier tipo de consumo, lo que las sitúa como una de las opciones más interesantes frente a los trasvases proyectados por el Plan Hidrológico. Los expertos aseguran que el impacto ecológico de una desaladora, con una legislación adecuada, es infinitamente menor que una gran obra hidráulica.
Mientras tanto, desde el Gobierno consideran que el PHN supondrá la modernización de los regadíos, el saneamiento y depuración de las aguas fomentando su reutilización, el acondicionamiento de los cauces en prevención de avenidas, la restauración hidrológico forestal, y otros programas de desarrollo.
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