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Sus 33.500 paneles solares abastecerán a 1.800 hogares y evitarán la emisión de 37.000 toneladas de CO2
La ciudad alemana de Espenhain, cerca de Leipzig, acaba de inaugurar la mayor central de energía solar del mundo. La planta se ha construido sobre lo que fue una de las industrias más contaminantes de la antigua República Democrática Alemana (RDA).
La central, que ha costado 20 millones de euros, cuenta con 33.500 paneles solares modulares monocristalinos y con una capacidad de producción de 5 megavatios, lo que será suficiente para abastecer a 1.800 hogares, según informaron las firmas contructoras, Shell Solar y Geosol, que estiman que la planta evitará la emisión de 37.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) cada año.
El ministro alemán de Medio Ambiente, Jürgen Trittin, al inaugurar la central, afirmó que es necesario aumentar la capacidad de producción "para abaratar los precios" de la energía solar. Actualmente, las energías renovables sólo representan un 10% de la producción total de electricidad en Alemania, pero el Gobierno quiere doblar esa cuota antes del año 2020.
En el terreno de 16 hectáreas donde se levanta la nueva planta se construyó en 1937 una central transformadora de lignito, que durante el régimen de la RDA llegó a generar un 7% de las emisiones de dióxido sulfúrico (SO2) de este país.
La contaminación era tan nociva que algunos días la policía tenía que iluminar con antorchas los bordes de la carretera cercana a la fábrica para evitar accidentes. La antigua central fue derruida tras la reunificación alemana para convertirla en un vertedero que recibió la calificación de "zona desastrosa" en términos ecológicos.
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