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Las posibles medidas para solucionarlo son muy caras, cuestan unos 90 millones de euros
Una investigación de la Universitat Autònoma de Barcelona y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado que hay entre 200.000 y 360.000 toneladas de residuos tóxicos en el cauce y en la orilla del río Ebro entre Riba-roja y Flix. El estudio incluye tres posibles medidas para paliar esta situación: construir un muro de contención para trasladar los residuos, desviar el río o construir un sarcófago para sellar los residuos. El problema que se plantea es que todas las propuestas son muy caras, unos 90 millones de euros, por lo que podría financiarse con fondos europeos. Por otro lado, el informe revela que el agua aún no está contaminada, pero que los restos son visibles en la superficie.
Por ello los autores del informe estiman que el material radioactivo no presenta, por el momento, peligro inmediato, pero sí lo tendría en caso de tormentas importantes o algún incidente o escape en el pantano de Flix. Los residuos se reparten de la siguiente manera: hay de 90 a 180 toneladas de metales pesantes como el mercurio y unas diez de organocloratos como el DDT, así como miles de toneladas de materiales radioactivos como la fosforita, utilizada en la fabricación de piensos animales.
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