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Las últimas observaciones indican que el agujero de la capa ha alcanzado su superficie máxima y disminuirá en los próximos decenios
Naciones Unidas celebra hoy, 16 de septiembre, el Día Mundial de la Preservación de la Capa de Ozono, recordando que la lucha para evitar la desaparición de este "colchón" de unos 30 kilómetros de ancho y situado a partir de otros 15 de altura, básico para mantener el equilibrio en La Tierra, es, por una vez, un ejemplo de que los compromisos funcionan cuando se cumplen.
Septiembre abre el mes en el que arrancan los informes meteorológicos anuales sobre la situación de la capa de ozono. La propia actividad natural de la atmósfera hace que los científicos multipliquen en la segunda quincena de septiembre sus trabajos de medición. Y los primeros datos de este año son optimistas. Hace hoy un año, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advertía de que el agujero sobre la Antártida alcanzaba los 28 millones de kilómetros cuadrados. Además de ser 56 veces el tamaño de España, se había partido en dos. Según sus datos, cada década se destruía un 6% del total de ozono.
Un año más tarde, las observaciones de la OMM y de la NASA indican que "el agujero de la capa de ozono en la atmósfera ha alcanzado su superficie máxima y disminuirá en los próximos decenios", vaticinó la pasada semana el director del programa de Unidad de Acción para el Ozono y la Energía de la ONU, Rajendra Shende. Incluso pronosticó que "si continuamos con la eliminación de emisiones, nuestros bisnietos podrán tomar baños de sol en las playas de Argentina, Noruega o Austria sin los temores de nuestros hijos de hoy".
Los datos, con ser optimistas, son en parte "naturales". "En años con bajas temperaturas, una cantidad determinada de químicos destruye más ozono que en años más cálidos (como el último)", explica Daniel Albritton, un directivo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.
Protocolo de Montreal
El optimismo es posible gracias a que ha funcionado el Protocolo de Montreal de 1987, ratificado por 184 países. En él se establecieron plazos para que la industria redujera o eliminara la presencia de 90 familias de productos químicos, en especial los clorufluorocarbonados (CFC's), usados en refrigeración, acondicionamiento o equipos contraincendios.
Los últimos informes oficiales que han llegado a la ONU revelan que casi todos los países desarrollados habrán cumplido con los acuerdos de reducción de sustancias nocivas antes de 2008. Incluso los que están en vías de desarrollo (salvo China) han asumido el reto. Los ecologistas no se creen estos acuerdos. "El Tratado de Montreal no se está cumpliendo porque la industria química va siempre un paso por delante. Nosotros reclamamos un enfoque más global que prohíba nuevos compuestos no cuando se demuestre su nocividad, sino hasta que no se demuestre que son inocuos", explica el responsable de Cambio Climático de Greenpeace España, José Luis García.
En una nota emitida ayer por el Ministerio de Medio Ambiente, se recuerda que la presencia de la capa de ozono limita la dosis de radiación ultravioleta procedente del Sol que alcanza la superficie terrestre. Esta radiación puede ocasionar, entre otras cosas, un aumento de los casos de cáncer de piel y de cataratas en los ojos. Incluso hay informes que relacionan el aumento de melanomas con este problema y que calculan que un incremento de radiación ultravioleta del 10% equivaldría a que los cánceres de piel crecieran un 25%.
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