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Grupos proteccionistas y defensores del circo ven contradictoria esta medida con el hecho de permitir la venta de animales en las Ramblas o mantener un zoo
El Ayuntamiento de Barcelona, atendiendo a la estricta ordenanza municipal sobre protección, posesión y venta de animales, aprobada en el pleno del 22 de diciembre de 2003, ha prohibido al Circo Mundial, presente en la Ciudad Condal, que exhiba animales salvajes en su espectáculo. Así, la media docena de tigres y leones que forman parte del "show" no podrán actuar.
Dicha ordenanza es muy clara en sus términos, y del mismo modo que no permite las atracciones de feria en las que se utilicen ponis, la exhibición de animales en escaparates y su "regalo o sorteo, rifa o promoción", también veta de manera explícita "la utilización de animales salvajes en cautividad en los circos".
La prohibición, aplaudida por los grupos proteccionistas, ha sido, en cambio, descalificada por los defensores del circo, que acusan al Consistorio barcelonés de ensañarse con ellos y no actuar con el mismo rigor en otros casos.
Manga ancha
En todo caso, tanto desde el circo como desde las entidades defensoras de los animales se coincide en que lo que es rigor proteccionista en el caso de las fieras del circo, es manga ancha en otros casos. De forma coincidente, ambas partes señalan la contradicción que supone esta prohibición con el hecho de permitir la venta de animales en las Ramblas o mantener abierto un zoológico que, además, es de propiedad municipal.
Desde el Consistorio se rechaza esta acusación, alegando que las condiciones de vida de los animales en uno y otro lugar "no son para nada comparables". "Los requerimientos de calidad, mantenimiento y protección que se dan en el zoo nada tienen que ver con los que se dan en un circo", se explica desde la Administración, que recuerda la vocación "proteccionista y pedagógica" de la instalación municipal. "En el zoo, los animales no participan en ningún espectáculo", insiste el Ayuntamiento, que no considera tampoco que el "show" de los delfines que allí se realiza sea comparable: "Ya hace tiempo que ni pasan por el aro ni hacen cosas raras".
José María González, director del Circo Mundial, que se mostró sorprendido por esta decisión, presentará hoy un escrito de alegaciones explicando que desde el Ayuntamiento no se les comunicó "en ningún momento" que los animales, pese a que fueron inspeccionados, no podían actuar.
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