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Los ecologistas denuncian que se trata de un mero pretexto para consumir la carne de estos cetáceos
El Instituto de Investigaciones de Cetáceos de Japón ha cazado en las últimas siete semanas en las costas de la isla septentrional de Hokkaido, un total de 59 ballenas minke bajo la excusa de investigar "el impacto de la vida de esos mamíferos en la industria pesquera".
Según dicho instituto, las capturas realizadas entre el 13 de septiembre y el 31 de octubre han permitido determinar que, debido a los tifones y a los cambios en las corrientes marinas, las ballenas han desplazado su hábitat hacia mar adentro en busca de paparda, o pez aguja, su principal fuente de alimento.
Al examinar el vientre de las ballenas capturadas en septiembre se encontró que la mayor parte de su alimento habían sido anchoas, mientras que las cazadas en octubre comieron sobre todo pez aguja del Pacífico, asegura la institución nipona.
La caza de estos cetáceos se reanudará en el mismo periodo del año 2005 y la carne resultante, como es habitual, será puesta a la venta en los mercados locales.
Desde 1986, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) tiene prohibida la caza de ballenas con fines comerciales en el mundo para tratar de conservar la especie, pero Japón cuenta con permisos especiales para la caza con fines "científicos".
Las organizaciones ecologistas denuncian que la "caza científica" no es más que un mero pretexto para capturar ballenas y sacar a la venta su carne, que forma parte de la dieta tradicional nipona.
Por su parte, los pescadores japoneses dicen que la presencia excesiva de ballenas minke representa una amenaza ecológica porque reduce las poblaciones de todos los peces más pequeños que les sirven de alimento, una teoría rechazada tajantemente por los ecologistas.
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