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La mayoría de estos accidentes ocurre en los caminos frecuentados por la fauna silvestre para buscar alimentos, procrear o abrigarse
Miles de animales salvajes mueren atropellados cada año en las carreteras de Brasil en un proceso constante que está acelerando la extinción de algunas especies amenazadas, según un estudio académico difundido ayer. La mayoría de estas muertes ocurre en los "corredores de migración", o caminos naturales frecuentados por la fauna silvestre para buscar alimentos, procrear o abrigarse. Esos trayectos suelen ser cortados por autopistas y carreteras de asfalto y tierra en vastas zonas del interior del país.
El estudio, realizado por el biólogo Roberto Malheiros, del Instituto del Trópico Subhúmedo de la Universidad Católica de Goiás, indica que sólo en esa región unos 17.000 animales perecen cada año bajo las ruedas de automóviles, autobuses y camiones. En Goiás, un Estado de 340.000 kilómetros cuadrados ubicado en el corazón de Brasil, están parte de los últimos ecosistemas remanentes de sabana interior del país.
Estos paisajes de arbustos y matorrales, con una enorme biodiversidad, están siendo destruidos aceleradamente para dar paso a la ganadería y a cultivos intensivos de soja. Malheiros calcula que en los últimos tres años del siglo XX, cuando comenzó a prepararse el estudio, en estos ecosistemas murieron atropellados 231.000 animales, y en todo Brasil 1,3 millones. "Lo peor de esos números es que Brasil corre el riesgo de quedarse sin algunas especies, pues la mayoría de los atropellados son animales adultos, muchas veces hembras con hijos", explica el experto.
La deforestación, que destruye los nichos ecológicos de la fauna local y regional, y los corredores de migración, es la principal causa de que los animales se arriesguen a cruzar las carreteras.
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