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El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático dibuja un preocupante futuro para el país
España perderá una parte sustancial de sus recursos hídricos, hasta un 20% este siglo, reductos de biodiversidad como Doñana y otros quedarán alterados; y la elevación del nivel del mar podría engullir playas del Cantábrico oriental, parte del Delta del Ebro, marismas y otras zonas del litoral. Lo dice el primer esbozo del futuro Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático que diseña el Gobierno y que ayer fue presentado por Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general del Ministerio de Medio Ambiente.
Las pruebas del cambio climático son evidentes: en el último siglo España se ha calentado 1,5 grados, más del doble del promedio mundial (0,6); la ola de calor y la actual fase de sequía son otros ejemplos. "Con un gran nivel de certeza se puede asegurar que el cambio climático hará que parte de los ecosistemas acuáticos continentales españoles pasen de ser permanentes a estacionales; algunos desaparecerán", dijo Aizpiri. Lagos, lagunas, ríos, arroyos de alta montaña, humedales costeros y ambientes dependientes de aguas subterráneas serán además los sistemas más afectados, según las previsiones de Medio Ambiente.
La subida de las temperaturas alterará el desarrollo de las especies, cambiará la interacción entre ellas, el ciclo reproductor, las migraciones, habrá desajustes entre los predadores y sus presas, y favorecerá la aparición de especies invasoras y plagas.
España podría sufrir además los efectos de una subida del nivel del mar de medio metro en las zonas costeras. En ese escenario desaparecería el 40% de las playas del Cantábrico oriental si no se repone la arena, y se inundarían las costas bajas en una superficie estimada de 23,5 kilómetros cuadrados.
En el Mediterráneo y Baleares, correrían la misma suerte el Delta del Ebro y el del Llobregat, la Manga del Mar Menor o las marismas del sur peninsular. El turismo -sobre todo el modelo de sol y playa mediterráneo, y el de nieve-, la agricultura, la pesca y la salud humana también acusarían con crudeza las repercusiones del cambio climático.
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