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La provincia más afectada es A Coruña
Las llamas siguen arrasando terrenos en Galicia. En estos momentos hay declarados 87 incendios, de los que 36 ya están controlados, mientras que 51 permanecen activos y tres de ellos, los de Arbo (Pontevedra) y Porto do Son y Rianxo (A Coruña), tienen declarado el nivel 1, según informó la Consejería de Medio Rural de la Xunta.
La provincia más afectada es A Coruña, que registra un total de 25 fuegos activos, mientras que otros seis están controlados. Pontevedra contabiliza 19 fuegos activos y 25 controlados, y en Orense hay cuatro incendios descontrolados y uno bajo control. En Lugo permanecen tres activos y otros cuatro están controlados.
Las tareas se centran en perimetrar los fuegos, difíciles de acotar debido a sus grandes dimensiones (alcanzan los 3.000 y 4.000 metros), y en intentar que la situación remita. Para ello, el Gobierno gallego cuenta con unos 40 aviones y helicópteros y maquinaria pesada.
Las llamas se han cobrado ya tres víctimas. La última es un hombre de 74 años que murió ayer en Campo Lameiro (Pontevedra) mientras trataba de extinguir un foco.
La Xunta solicitó ayer la ayuda del Ejército para colaborar en las tareas de extinción. La virulencia del fuego obligó a cortar el tráfico en numerosas carreteras de La Coruña y Pontevedra, y a desalojar viviendas en la localidad de Soutomaior (Pontevedra), donde los vecinos luchaban directamente con las llamas porque los medios públicos eran insuficientes.
En lo que va de año han ardido en Galicia más de 15.000 hectáreas de monte, unas 8.000 de arbolado y el resto de matorral, en más de 4.000 incendios que han afectado principalmente a las provincias de La Coruña y Pontevedra. Según datos facilitados por la Consejería de Medio Rural de la Xunta, un tercio de esa superficie se quemó durante este fin de semana.
En Cataluña, el último incendio conocido afecta a Collserola (Barcelona) y ha obligado a cortar la carretera que comunica Barcelona y Cerdanyola del Vallés.
Los incendios de Ventalló y Cistella, en el Alto Ampurdán gerundense, quedaron ayer estabilizados y los de Sant Climent Sescebes y Cadaqués, extinguidos. También está controlado el de Capmany, que ayer quemó más de 300 hectáreas de bosque y matojos y obligó al desalojo de 380 personas de los municipios de Biure y Pont de Molins.
Extremadura también sufrió ayer el azote de las llamas. En la localidad cacereña de Cañamero, un fuego intencionado destruyó más de un centenar de hectáreas de matorral y roble. El incendio fue controlado por los efectivos del Plan de Lucha contra Incendios Forestales de Extremadura.
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