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El fenómeno puede provocar olas de hasta ocho metros de altura
El Instituto Nacional de Meteorología (INM) alertó ayer de la llegada, el próximo miércoles, de un "temporal muy duro" a las costas gallegas y del Cantábrico, con vientos muy fuertes, "ocasionalmente huracanados", que darán lugar a un escenario de mar arbolada con olas de hasta ocho metros de altura.
El fenómeno afectará en concreto al cuadrante noroeste peninsular y zonas marítimas al oeste de la Península y el Cantábrico. Se iniciará el miércoles, afectando a últimas horas del día a zonas terrestres, y estará motivado por la interacción del ciclón tropical" Gordon" con una depresión extratropical.
Esta conjunción dará lugar a una borrasca atlántica "extraordinariamente profunda" al oeste de la Península, que se trasladará rápidamente hacia el Reino Unido. La borrasca dejará sentir sus efectos en la Península hasta últimas horas del jueves.
Ese día podrán registrarse vientos muy fuertes, ocasionalmente huracanados (superiores a 120 kilómetros por hora), en el cuadrante noroeste peninsular, especialmente en Galicia, donde se podrán producir precipitaciones localmente intensas.
Ángel Rivera, jefe del Área de Predicción del INM, señala que se trata de "una borrasca atlántica muy fuerte". Rivera precisa que la probabilidad de que esto se produzca es muy alta, en torno al 70%-80%.
La explicación a esta situación hay que buscarla en pleno Océano Atlántico, donde el huracán "Gordon" se mueve en dirección a las Azores, a donde llegará hoy por la tarde ya en fase de tormenta tropical, según las previsiones del Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. Según Rivera, la tormenta se desplazará después hacia el oeste de la Península y se colocará frente a Portugal mañana. Allí interaccionará con perturbaciones en niveles altos de la atmósfera que potenciarán esa borrasca atlántica.
Aunque la probabilidad es muy alta, quedan dudas de si la borrasca se situará finalmente más al oeste, de tal forma que sus efectos llegaran más debilitados a tierra, si bien se espera mar arbolada con olas de hasta ocho metros.
No es la primera vez que Galicia sufre una perturbación de este tipo. En 1984, los restos de los huracanes "Hortensia" y "Klaus" provocaron rachas de hasta 150 kilómetros por hora.
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