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La FAO ayuda a evaluar el uso responsable de especies exóticas

Algunas de ellas han causado enormes pérdidas y daños generalizados al medio ambiente

  • Fecha de publicación: 27 de febrero de 2007

Hace 15 años la tilapia africana era una rareza fuera de su ambiente natural, hoy es un pescado muy popular que se produce en todo el mundo. La cría de especies exóticas de peces, moluscos y crustáceos a menudo ofrece considerables beneficios, porque estas crecen más rápidamente y son más grandes, más resistentes y fáciles de producir.

En el caso de la tilapia, proporciona importantes y abundantes beneficios económicos y de seguridad alimentaria a la población urbana pobre de algunos países de Asia. "No sólo es un pescado que gusta a todos, sino que cualquiera lo puede criar fácilmente, con pocas repercusiones negativas para el medio ambiente que se hayan demostrado. En Asia se consume localmente y se exporta", explica Devin Bartley, del Departamento de Pesca de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En Chile, a mediados del decenio de 1980, los acuicultores introdujeron el salmón del Pacífico y del Atlántico; hoy tienen una industria próspera de salmón. Chile es el primer productor mundial de salmón de cría, con un valor de 680 millones de dólares al año.

Pero las especies exóticas de peces no siempre funcionan en su nuevo hábitat de la misma manera que en su lugar de origen: a veces producen graves consecuencias. A pesar de las ganancias económicas que se obtienen de la introducción de algunas de ellas, otras han producido enormes pérdidas o han causado daños generalizados al medio ambiente.

La FAO recuerda que a la perca del Nilo, introducida en el lago Victoria en el decenio de 1950, se le atribuye la extinción de varios cientos de especies autóctonas. Al mismo tiempo, este pescado es la principal fuente de ingresos de las comunidades situadas a orillas del lago, cuyas exportaciones a Europa rondan los 170 millones de euros al año.

Las nuevas especies de peces también pueden introducir nuevas enfermedades, contra las cuales las autóctonas no tienen resistencia. La industria del camarón en Taiwán casi desapareció a principios de los años 90 por este fenómeno.

Nueva base de datos

A partir de la década de los 80 del siglo pasado, cuando se hizo más frecuente la cría de especies alóctonas en piscifactorías, la FAO comenzó a vigilar estos desplazamientos. En principio sólo siguió a las especies de peces continentales, unas 1.300. Pero conforme fue creciendo el interés mundial por el pescado, con el aumento de la demanda neta y la demanda de una mayor diversidad de productos, comenzaron a criarse más peces y la FAO empezó a recopilar información de las especies marinas y de otras distintas del pescado.

Recientemente la agencia de la ONU presentó una versión ampliada de su base de datos, que incluye entradas de todos los géneros que se producen a través de la acuicultura. Contiene en estos momentos más de 5.000 registros de introducciones de varios cientos de especies.

"El objetivo es crear conciencia de los beneficios y los riesgos de introducir una determinada especie en alguna zona específica, a fin de no cometer errores y tomar decisiones acertadas y legales", señala Bartley.



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