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España defiende un nuevo modelo energético europeo que contribuya a reducir las emisiones de CO2
Los 27 países de la UE mostraron ayer su profunda división sobre la obligatoriedad de que un 20% de la energía que se consuma en 2020 sea de origen renovable, frente al 7% actual. Alemania, Suecia, Dinamarca, Austria, Italia y España defendieron la necesidad de cambiar el modelo energético europeo en aras de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Por su parte, Francia, los países bálticos, Grecia, Polonia y Rumania, se opusieron a cualquier medida de carácter obligatorio.
El país galo hizo una encendida defensa de la energía nuclear, en calidad de primer productor de la UE en este campo, al no provocar ésta emisiones a la atmósfera, y propuso que las energías débiles en carbón, como es el caso de la nuclear, computen también entre las renovables ya que no emiten CO2.
Sí hubo acuerdo en que una de las medidas que deben ser tomadas para luchar contra el cambio climático es la reducción del consumo energético, con lo que se adoptó el compromiso de reducir éste un 20% a partir de 2012, fecha en la que acaba el Protocolo de Kioto. Todas estas decisiones se encuadran dentro del objetivo global de reducir un 20%, ampliable hasta un 30%, las emisiones de CO2 a la atmósfera en 2020 respecto a los datos de 1990.
Además, los ministros de Energía de la UE lograron también un acuerdo para fomentar las interconexiones eléctricas entre los países europeos. En el caso de la de España y Francia, calificada de prioritaria desde el año 2002, se amplió el plazo para construirla hasta 2010.
Este debate coincidió con la presentación de un Eurobarómetro que muestra la percepción que tienen los europeos sobre el cambio climático y su relación con el consumo de energía. Los españoles, junto con los chipriotas, son los europeos a los que más les preocupa el calentamiento global, concretamente al 70% de los consultados.
Respecto a la relación entre el cambio climático y el consumo energético, los españoles también se sitúan a la cabeza de quienes creen que en su propio país esto tiene "un gran impacto negativo" (63%). Sin embargo, se muestran reticentes a pagar mayores impuestos por el uso de energías renovables (sólo el 22% está a favor).
De cara al futuro, el 87% de los entrevistados en nuestro país cree que tendrá que cambiar y reducir sus hábitos de consumo; el 83%, que tendrá que modificar su consumo, y el 70% estima que éste les resultará más caro.
En cuanto a la energía nuclear, el 30% de los europeos apuesta por incrementar su uso al considerar que "no contribuye al cambio climático ni al calentamiento global". Los españoles son la cuarta nacionalidad más a favor de reducir este tipo de energía (72%).
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