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Los expertos ven poco probable que se produzca una invasión como en el Mediterráneo
La aparición estos últimos días de medusas en diferentes playas del Cantábrico ha hecho saltar la alarma entre los bañistas. Sin bien es posible que se registren llegadas puntuales de estos animales marinos, los especialistas ven poco probable que se produzca una invasión como en el Mediterráneo.
Las playas de Santander amanecieron el martes cubiertas por centenares de medusas a medida que se retiraba la marea. Hace varias semanas, algunos arenales guipuzcoanos registraron también la llegada de varios cientos de individuos. Algunos bañistas de la playa de La Concha, en San Sebastián, sufrieron sus dolorosas picaduras.
La llegada de estos animales en plena primavera no suele ser habitual. "En junio y agosto sí que suele haber más medusas, pero en abril y mayo no es tan frecuente, al menos es la percepción que tenemos los que nos bañamos", afirma una bañista.
Sin embargo, la probabilidad de que el Cantábrico sufra una invasión de medusas similar a la que todos los años padece el Mediterráneo es muy remota, a juicio de los técnicos del centro oceanográfico Azti-Tecnalia.
Los científicos recuerdan que son mares diferentes, con temperaturas distintas. En este sentido señalan que el Cantábrico es un mar abierto y con mucha energía, oleaje, mezcla de aguas y corrientes, peculiaridades que hacen que sea más difícil que se den acumulaciones masivas de medusas.
Javier Franco, del Área de Gestión Ambiental del Medio Marino de Azti-Tecnalia, afirma que son dos los factores que influyen en la llegada de medusas a las playas. "Por un lado, depende de las poblaciones, del número de individuos que haya y, por otro, de los vientos y las corrientes". Recuerda Franco que la dinámica de este tipo de especies presenta la máxima abundancia entre primavera y verano. "La actividad de la comunidad crece al haber más luz y al subir las temperaturas".
Además de la estacionalidad, Javier Franco señala que, dada la limitada capacidad de movilidad de las medusas, "estas permanecen a expensas de los flujos de las aguas. Si el agua muestra una cierta estabilidad y en ella hay alimento suficiente, las medusas se reproducen y crecen. Si a todo ello añadimos que se dan vientos de mar hacia tierra, las medusas llegan hasta nosotros".
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