Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Secciones dentro de este canal: Medio ambiente
Formatos dentro de este canal: Medio ambiente
El año pasado se decomisaron 1.669 ejemplares protegidos, el 50% del volumen de tráfico real
España se ha convertido en un paraíso para los contrabandistas de especies exóticas protegidas. Aunque es difícil establecer una cifra exacta, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y las asociaciones ecologistas calculan que entre el 15% y el 30% del tráfico mundial de animales protegidos se concentra en nuestro país.
La posición estratégica de la Península Ibérica como puerta de acceso a Europa desde África y puente comercial y cultural con Latinoamérica facilita este lucrativo negocio, que mueve unos mil millones de euros al año sólo en España y que ha puesto al borde de la extinción a 700 especies de flora y fauna, según cálculos de WWF/Adena.
El responsable del programa de especies de esta organización, Luis Suárez, advierte de que lejos de mejorar, la situación puede ir a peor. "La incorporación de los países del Este ha supuesto una merma en los controles. Los oficiales de aduanas de España o Alemania están más sensibilizados con este problema que los de Polonia o Rumania", denuncia.
El Seprona decomisó en 2006 un total de 1.669 ejemplares protegidos por el convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), entre ellos 849 aves y 468 reptiles. Según sus cálculos, estas operaciones suponen apenas el 50% del volumen de tráfico real que pasa por el país.
La mayoría de estos animales fueron decomisados en los controles de aduana. Pero los agentes del Seprona han llegado a encontrar desde una serpiente pitón a un perezoso abandonados en contenedores de basura. "El error está en creer que un animal salvaje puede llegar a ser una mascota. Hay especies que el hombre ha adaptado a su hábitat, pero otras son imposibles de domesticar", explica Suárez. Por eso, cuando el propietario se da cuenta del error que ha cometido, trata de deshacerse del animal como sea.
De los centenares de animales que cada año interviene el Seprona, muchos son realmente peligrosos. El año pasado, este organismo requisó tigres, caimanes, algún que otro leopardo e incluso una boa constrictor de varios metros de longitud. Otras especies eran más dóciles, caso de guacamayos, tortugas, monos tití, o búhos africanos.
Pero las especies más afectadas por el tráfico ilegal, a nivel mundial, son los rinocerontes, los tigres, los elefantes y los osos.
En las últimas décadas, la población mundial de rinocerontes ha disminuido en un 85%, quedando actualmente poco más de 10.000, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Sus cuernos se transforman en objetos decorativos. Asimismo, se les atribuyen propiedades medicinales y afrodisíacas.
También se emplean como objeto decorativo los colmillos de los elefantes. Su codiciado marfil ha llevado prácticamente a la desaparición al elefante africano. Actualmente está prohibido comerciar con marfil, pero lo ecologistas consideran necesario adoptar otras medidas, de tipo económico principalmente, para evitar que se reabra este comercio.
La medicina tradicional también está poniendo en peligro a varias poblaciones de osos. La medicina china ha utilizado durante siglos la bilis y vesículas biliares de los osos con fines curativos y actualmente se emplean como afrodisíacos. En los años 90, había 10.000 osos en cautividad en diversas granjas chinas.
En el caso de los tigres, son sus apreciados huesos, también utilizados por la medicina tradicional china, la principal causa de su disminución. Los tigres de Bali, Caspio y Java ya se han extinguido. Sólo se conserva el tigre de Bengala (unos 4.500 individuos), el de Indochina (1.500), el de Sumatra (600), el de Siberia (200) y el de China (80).
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI